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Tarde de toros en Madrid, y tres Miuras. Se mascaba la tragedia en las primeras filas. Ya sabemos lo que se junta últimamente cuando toca noche de garage punk con tintes de antaño. Básicamente el hambre con las ganas de comer.

La excusa en esta ocasión era la presentación del nuevo álbum de Novedades Carminha, un trabajo de diez tiros bajo el iluminado título de Juventud Infinita, del que ya compartiremos impresiones más adelante, porque los primeros en salir al ruedo fueron Terrier, que con temazos como “Benidorm”, cumplieron el papel de encender la mecha. Aún así, nuestra ovación se la llevaron aquellos incluidos en su esplendido álbum Un Cadáver en el Mar.

El relevo lo tomaron Los Nastys, una banda bastante joven que no necesita demasiada introducción gracias a la que han ido liando últimamente, como en aquel concierto de la Wurli hace poco mas de un mesecico. Y en la jornada que nos ocupa montaron más o menos lo mismo, terminando de arrancar al público. Ya llegaban los primeros sudores y pogos al grito de “¡Madrid está muerta!” y “Dame dame dame Jaggermeister!“.

Tocaba cigarro y un poco de aire fresco antes de entrar para el tercero de la tarde. Había cierta expectación por Novedades Carminha, aunque sea porque les tenemos menos vistos, y cuando bajamos a la sala se sentía el nervio contenido.

Todo estaba por explotar, y los gallegos entraron de cabeza, sin rodeos ni preludios, directos al hueso a ritmo frenético. La respuesta del público fue igual de inmediata y repentina, ahí volvía a estar la primera fila de hooligans, que ya sea en Mujeres, en Los Nastys o Los Wallas, parecen tener todas las localidades frente al escenario compradas por contrato vitalicio, mientras el cuerpo aguante los empujones.

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Los temones se sucedían en caída libre. Grandes clásicos como “F.O.L.L.A.R” o “Pesetas” se recibían con ovaciones, se bailaban y se cantaban a aullidos. Mención especial para “Te vas con cualquiera”, punto de inflexión que termino de incendiar la pista.  El respetable no se daba por saciado y se sucedían los alaridos que les retaban a tocar mas rápido.

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Mientras, todos los temas que tocaban del reciente Juventud Infinita, eran recibidos como el primo del pueblo. “Antigua Pero Moderna” se coreo con espíritu de camaradas, “Quiero Verte Bailar” monto un guateque, y el estribillo de “Tu Antes Molabas” acribillaba el techo. El melocotonazo fue sin duda “Juventud Infinita”, la punta de lanza del álbum, que con su vertiginoso compás conducía ese “o follamos todos o me tiro al río” que revoluciono al personal. “Capricho de Santiago” fue el momento más nostálgico, con esos ritmos que tanto recuerdan a cuando nuestros padres todavía hollaban las salas de Madrid.

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Por entonces yo hacía tiempo que ya andaba abollado contra el borde del escenario, cámara en mano, contra la barrera mientras trataba de aguantar los envites. Al final en estos conciertos uno acaba haciendo más fotos a la arena que al escenario, como podréis comprobar. Y los vórtices de los pogos me atraían demasiado. Ahí andaba yo, con ganas de entrar, metiendo los codos, dejándome caer hacia atrás. Poco dan unas cuantas fotos borrosas.

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Y repasando esas fotos acabas viendo a casi los mismos de siempre, más cierta mata de pelo rizada por Lucifer pululando por ahí. Como siempre los Parrots tocando los huevos.

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No diría yo que en Madrid tenemos una escena, por ser un término suspendido hasta nuevo aviso que forma parte del pasado. Pero está bien reconocer que existe un pequeño núcleo tribal que resiste, como aquella aldea Gala de Ásterix, copando la primera alineación de los conciertos. Porque Madrid estará muerta, pero así menos. Gregarios siempre sobrarán.

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A todo esto el escenario de Novedades Carminha ha sido invadido, y con espíritu kamikaze me dejo arrastrar en la vorágine rumbo al caos…

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Crónica y fotos by Fernando de Torres Valentí.