Hoy en día es muy difícil alcanzar un consenso generalizado y cabal respecto a la música. Miles de medios online reseñan discos a diario, pero lo cierto es que Pitchfork siempre ha sido una de las revistas con más credibilidad y poder de influencia en los últimos años. Uno de sus grandes aciertos ha sido el de optar por una línea editorial muy marcada y vanguardista. Todos hemos descubierto nuevos grupos gracias al medio de Chicago, y hemos pasado tardes enteras disfrutando de sus completas entrevistas. Sin embargo, en el año 2015 salió a la luz una noticia que preocupó a un gran sector de sus fans: Condé Nast compra Pitchfork Media.

Pero, ¿qué es Condé Nast? Pues un conglomerado editorial gigante que posee revistas como Vogue, Vanity Fair, Glamour o CQ. ¿Encajan estas firmas con la filosofía Pitchfork? Para nada. Una buena nube de rumores comienza a extenderse sobre la compra, mientras que el director del medio online opta por salir al paso de los mismos indicando que “La revista mantendrá su independencia y estilo actual”. Y lo cierto es que la web ha seguido apostando por propuestas emergentes y diversas en los últimos años, pero algo comienza a cambiar en sus reseñas. Comienza un acercamiento hacia sonidos mainstream nunca antes vistos en el medio. J Balvin, Bad Bunny o Romeo Santos consiguen hacerse con un 8 en sus últimos trabajos. Otras caras grandes del pop como Ariana Grande o Cardi B también han recibido grandes elogios, destacando la capacidad vocal de la primera, o la versatilidad y carisma de la segunda.

 

Romeo Santos reseña pitchfork 8

Las nuevas reseñas generan controversia entre los lectores. No obstante, Pitchfork gana diversidad y profundidad en cuanto a géneros musicales. Los grupos emergentes y sonidos avant-garde siguen ahí, pero la revista brinda la oportunidad de abrir la mente hacia sonidos mainstream que en cierto modo han sido algo “despreciados u odiados sin motivo” por el sector más purista y estricto. El único “pero” es la coherencia dentro de las propias reseñas, ya que muchas de ellas utilizan un lenguaje que no contempla excesivos halagos hacia los discos, por lo que se hace algo extraño ver cómo la nota numérica es tan alta. Bien es cierto que la nota corresponde sólo con un número, y lo importante es el contenido en sí, pero el número acaba siendo lo que más ruido produce de cara a la galería.

También se produce una entrevista con el director del medio, en el que comenta que “quizás haya sido un error no reseñar ningún disco de Taylor Swift“. Y sí, puede que por un lado Pitchfork se haya cerrado hacia ciertos géneros de una forma algo injusta, pero lo cierto es que la propuesta de la estadounidense encajaba poco o nada con la línea seguida hasta ese momento en la web.

La Relación de Pitchfork con Taylor Swift

A partir de ahí se empieza a ver cierto acercamiento hacia la cantante, pero bastante comedido. En el 2017 se produce la primera reseña de un disco de Taylor Swift: “Reputation“. Un análisis bastante trabajado que concluía con una nota de un 6.5. Vale, podemos estar de acuerdo, lo cierto es que Taylor puede tener ciertas canciones pegadizas, y su importancia en la escena pop actual es innegable. Pero mucho ojo a lo que viene después.

 

Pitchfork reseña 2017

 

El pasado junio, Pitchfork hace alusión al último single de la estadounidense, calificándolo como “algo muy muy malo“.  Y lo cierto es que el número de noticias que hacen alusión a la artista comienza a dispararse. Y es en este mes de agosto cuando la maquinaria del hype empieza a funcionar: un nuevo disco de Taylor Swift se publica este mismo mes. La cantante protagoniza una portada en Vogue, medio perteneciente a Condé Nast. Recordamos que Pitchfork pertenece al mismo grupo editorial. El resto de medios del conglomerado comienza a hacer más alusiones y a generar expectación por el nuevo disco. Es entonces cuando salta la bomba.

nueva canción de Taylor Swift

 

Portada Vogue Agosto

 

Este mismo lunes, Pitchfork opta por hacer una reseña de la discografía completa de Taylor Swift, y la sorpresa es mayúscula. Lo que antes era una propuesta dejada de lado o “simplemente correcta” ahora se torna en un “sonido espectacular que transformó el country y el pop a su alrededor”. ¿Este cambio tiene algún sentido?

No hay nada malo en que la revista decida plantarle un 9 uno de sus discos. El problema está en por qué no se hizo en su momento. ¿Por qué los editores reniegan de Taylor y ahora resulta ser una de las mejores artistas de los últimos años? No es nada frecuente ver una nota tan alta en la web, puesto que muy muy pocos artistas la han conseguido en los últimos 10 años. De hecho, hay pocos ejemplos que se vengan a la cabeza haciendo algo de memoria: Kanye West, Bon Iver, Beach House o Vampire Weekend pueden ser algunos de ellos. ¿Cómo ha sido la relación de los grupos con el medio? Orgánica, seguidos desde sus orígenes.

¿Por qué en junio se sugiere que lo último de Taylor es realmente malo y ahora se busca generar una expectación tan desmedida?. Parece que no hay una línea editorial consensuada o que se han recibido ciertas presiones externas para elevar a los cielos todo ese material.

Os adjuntamos aquí un enlace a todas las reseñas en cuestión, las cuales hablan maravillas de los discos. Abrimos debate: ¿Qué os ha parecido esta decisión por parte de Pitchfork?

 

 


By : Daniel Santamaría