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El frío ya no respetaba ni los jerséys de lana, la noche se cerraba y Madrid volvía a sentir los 90, esa década tan añorada. Fue el pasado sábado cuando la máquina del tiempo entró en acción en la capital. Los responsables de tal hazaña eran unas jóvenes y un joven de Barcelona cuya (buena) música se está colando en las webs y medios especializados de medio mundo. En la nuestra también lo hizo allá por septiembre. Mourn eran la atracción. Llegaban como segundo de a bordo de su padre, Ramón Rodríguez (The New Raemon), y de su banda, Madee, que volvían a juntarse para una gira por toda España. Como ya avisamos, todo quedaría en familia y la victoria se quedaría en casa de los Rodríguez. Pero, en esta ocasión, las nuevas generaciones se llevaron el primer premio.

Mourn comenzaban. Puntuales. A la hora fijada. Tan milimétrica fue su salida que nos perdimos el primero de sus temas. No quedará más remedio que imaginarlo. Aún así, nada más entrar en la sala te percatabas de que aquello no era habitual. Pocos teloneros logran reunir tal cantidad de público en su primer concierto. Y menos aún si esos teloneros apenas rebasan la mayoría de edad.

Muy pronto la combinación de grunge y punk de los barceloneses te removía por dentro. Instrumentalmente, su sonido era ejecutado a la perfección y lo protagonizaba una batería y un bajo impactantes. A pesar de su apariencia delicada, Jazz y Carla, a dos voces, se dejaban la garganta en cada tema. Sí, son jóvenes, pero su rabia ya es notable y no tienen la intención de contenerla. Más tarde, Jazz lo confirmaría en su último tema, “Silver Gold“: “Gritamos mucho y eso me gusta“. Ese “Silver Gold”, un TEMAZO con mayúsculas. Una canción rock poseedora de una estructura perfecta y válida tanto como finalizar un concierto como para comenzarlo. Otros de sus temas más celebrados fueron “Your Brain Is Made Of Candy“, su último single, o “Misery Factory“. Ambos incluidos en su álbum debut, una vuelta al grunge y a las influencias de Pixies, Nirvana o Sonic Youth. Una delicia.

Su actuación volvió a demostrar que las bandas españolas están viviendo uno de los mejores momentos creativos de toda la historia. Suenan sensacional, traspasan fronteras y conquistan los oídos más complejos.

Concluían el concierto y pasaban el testigo a su padre.

Madee cumplieron y devolvieron a sus fans algunos de sus temas más importantes, aquellos que habían marcado su veintena. Pero Ramón lo sabía y lo dejaba caer entre canción y canción; Mourn eran los triunfadores. En casa sigue mandando pero sobre el escenario le han salido unas duras y buenas competidoras. Unas competidoras que hacen lo que hacen gracias a su influencia musical y a toda la colección de vinilos que les ponía de pequeñas: sus hijas.

Ahora ellas tienen el control. Deberías estar orgulloso.

Crónica by Ray Vegas

Nota: Las fotos de la actuación desaparecieron de la peor forma posible. Nos quedamos sin documentos gráficos.