La nostalgia es un punto fuerte de venta. Así estaba La Riviera el pasado lunes, a reventar con más de mil personas listas para ver a Taylor Acorn, Mayday Parade y, el plato fuerte de la noche, All Time Low.
Taylor Acorn, en apenas media hora de set, hizo que la sala entrara en calor, y consiguió que más de uno se hiciera su fan al escucharla por primera vez esa noche, en la que pudo presentar su último disco, Poster Child.

A ella la siguió Mayday Parade, que ha formado parte de la adolescencia (y quizá no tan adolescencia) de muchos de los que acudimos allí. Aunque en el setlist no entró ninguna canción de su último álbum, Sad, sí lo hicieron un par de su último EP, Sweet, además de los inolvidables clásicos emo tristes, como ‘Oh Well Oh Well’ y ‘Jamie All Over’. Derek Sanders, cantante de la formación, aprovechó para recalcar la importancia de querernos los unos a los otros y de que, aunque la situación en Europa no sea tan extrema como en Estados Unidos, que no nos olvidemos de intentar que el mundo no se convierta en un sitio en el que sea peligroso existir.

Por último, llegó el plato fuerte de la noche. All Time Low se hizo con el escenario de La Riviera, con lo que demostraron que han sido capaces sin ningún problema de llenar una sala más grande que la última vez que pisaron Madrid. Alex Gaskarth recalcó, siguiendo con el hilo de lo que Mayday Parade había empezado a tejer, que lo más importante era cuidarnos unos a otros. Si alguien se cae, paras y le recoges. Como debería ser siempre. En un set de casi dos horas, dio tiempo de sobra a hacer un recorrido bastante digno por su discografía. Un poquito de aquí y un poquito de allí. Presentaron canciones de su último álbum, Everybody’s Talking, pero no se dejaron en el tintero sus discos anteriores: Tell Me I’m Alive, Wake Up Sunshine, Last Young Renegade, Future Hearts, Don’t Panic, Dirty Work, Nothing Personal y So Wrong It’s Right. Tiene mucho mérito que de la larga discografía que tienen solo se hayan dejado fuera Put Up or Shut Up y hayan sabido colocar mínimo una canción de todos sus otros álbumes.

En medio del concierto le regalaron a Alex una cuña de queso manchego. Poco después Jack le pegó varios mordiscos al queso, sin cortarlo ni nada, que podrían haber hecho llorar a cualquiera con un poco de amor por el queso. Por otro lado, una de las entradas VIP que ofrecía All Time Low incluía el poder estar en el escenario durante el concierto y verlo desde un lateral. Allí, durante ‘Remembering Sunday’, un chico le pidió matrimonio a su novia. Ella dijo que sí. Y, sinceramente, si es tu banda favorita y has crecido con ellos, resulta que conoces a alguien, te enamoras de él y también es su banda favorita, les veis juntos y te pide matrimonio encima del escenario, estaba claro que ella diría que sí. Porque la nostalgia es un punto fuerte de venta, pero el amor a veces lo es más.

Hola, soy Sara, fotógrafa y creadora de contenido.









