m 83 2016

Al habla el comandante Anthony Gonzalez. Nos encontramos en la nave M83, y en breves minutos vamos a realizar el despegue de nuestro séptimo viaje.

Durante este tiempo, hemos podido realizar seis rutas por todo el espacio. Por el camino descubrimos nuevos planetas, nuevos sonidos, e incluso traspasamos alguna que otra dimensión temporal. Nos emocionamos, nos redescubrimos, e incluso, tuvimos tiempo de enamorarnos.

En esta nueva travesía espacial, esperamos poder dar un paso más. Es posible que suframos alguna que otra turbulencia, por lo que nuestra azafata Mai Lan les explicará a continuación con detalle cómo usar su cinturón de seguridad.

Encendemos motores, afinamos guitarras… Parece que todo está listo. 3,2,1… Despegamos.

El despegue de la nave está siendo algo movidito, pero tranquilos, pronto nos pondremos en órbita. Es probable que en este estado de gravedad cero noten su cuerpo algo extraño, o que algún pasajero veterano extrañe los anteriores viajes, relájense, cierren los ojos y déjense llevar.

Estamos saliendo al espacio, si miran a su izquierda podrán observar la estación “Do It, Try It”. Ha sido frecuentemente visitada por otras tripulaciones como Daft Punk o Miike Snow. Sus comandantes nos han servido de inspiración para esta nueva ruta.

El ritmo en estos minutos es muy rápido, como si se tratase de canciones inspiradas en el  french house.

Así comienza “Junk”, como un viaje espacial de ritmos altos que se acentúan aún más en la eléctrica “Go” que cuenta con un brillante solo de Steve Vai en la parte final.

Y digo que “así comienza” porque a partir de este punto, Anthony introduce el CD en una máquina del tiempo que lleva directamente a los años 80. Un “homenaje” a la nostalgia según palabras del propio compositor que cuenta con algunos momentos realmente brillantes y otros algo desastrosos.

La primera en subirse al disparador retro es “Walkway Blues”, y la verdad que acierta de lleno en la diana. Su llegada aporta variedad en el momento oportuno. Una mezcla de teclados disco y vocoders al que se une un puntillo épico guitarrero al final.

Y ahora llega la cruz. En “Bibi The Dog” se muestra un funky disco de lo más hortera, que casi parece una copia de “Ma Quale Idea” (sí sí, va en serio) y tras ella llega la transición de “Moon Crystal”, una sintonía que podría sonar perfectamente en La Familia Crece o Verano Azul. Tan dramático como suena.

La voz de Susanne Sundfør llega en “For The Kids”, una delicada balada a piano que lleva al sonido de M83 en bandas sonoras como Oblivion o Divergente. La voz fina, pero profunda, suena bastante bien, y ojo, porque da paso a la pieza clave del disco.

Solitude” tiene todo lo que puedes pedirle a una canción de M83. Emoción, épica, sonidos innovadores, letra perfecta, y hasta un momentazo progressive inspirado en Pink Floyd. Sin duda es el mejor tema del disco, y se colará en muchas playlist de lo más destacado de 2016. Una isla de épica espacial en medio de este viaje nostálgico al pasado.

De un plumazo hemos llegado ya a la mitad de “Junk”. Esta primera parte, a pesar de tener algún ligero patinazo, es de notable, y seguramente consiga vivir en vuestro reproductor durante bastante tiempo.

Hay quienes dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, que una retirada a tiempo es una victoria… Así que te aviso, [email protected] lector que si aceptas seguir leyendo desde aquí, es bajo tu responsabilidad.

Y en efecto, durante su segunda mitad “Junk” pega un bajonazo. Tras una intro, “The Wizard”, de la cual desconocemos bastante sus intenciones, entra “Laser Gun”, y con ella una nueva fórmula de electro funky pop con la que, no os voy a mentir, en este tema logra funcionar bastante bien y probablemente os arranque un par de bailes.

El problema llega cuando esta misma fórmula se repite constantemente en las 3 siguientes canciones: “Road Blaster” “Tension” y “Atlantique” volviendo a “Junk” monótono, aburrido y predecible.

Por suerte no todo van a ser malas noticias, ya que tras esta serie de temas prescindibles, el bueno de Beck Hansen aparece al rescate en “Time Wind” que pese a tener una estructura similar a los anteriores temas, logra tener un punto de variedad y calor con la voz del californiano.

Llegamos al tramo final. Las pulsaciones bajan, y por suerte, las emociones vuelven a subir. “Ludivine” fácilmente puede ser el mejor tema de transición del álbum. Un relajante sonido cruzado entre vientos que flota y flota hasta dejarnos en el último punto.

Anthony repite constantemente la palabra “nostalgia” en todas sus entrevistas. Y en verdad ese componente está ahí, pero en forma de homenaje a las series de televisión o música disco, es decir, sonidos que formaron parte de su infancia, y que ha querido rescatar. Sin embargo, junto al galáctico y frenético comienzo, dos islas acaban sobresaliendo. Piezas en las que acaba hablando de sus sentimientos y no de meros shows de televisión o pistas de baile. En un primer plano estaba “Solitude” y ahora llega “Sunday Night 1987”.

Unas pocas notas de piano, de las que te tocan la fibra, abren el tema, y serán el fondo de una canción en la que Anthony canta únicamente con una armónica.

Memorias perdidas que se desvanecen sobre una persona que le cambió la vida. Tardes que se añoran como nunca y sentimientos a flor de piel. El momento armónica es sobrecogedor.

Junk” se despide dejando un buen sabor de boca y el listón muy alto.

Conclusión:

Nos encontramos ante un buen disco  aunque no brillante. “Junk” consigue emocionarnos por momentos pero no nos pone la carne de gallina que sí conseguían anteriores trabajos de M83. La primera mitad es muy disfrutable y seguramente nos acompañe durante buena parte del año. En el segundo tramo, a pesar de contar con los ratos más aburridos, puede que ganen en directo y acabemos coreándolos durante el BBK Live 2016.

 

Nota : 68

Lo mejor

+Solitude es candidata a canción del año

+Comienzo frenético y variado con 3 temas en los que no parar de saltar

+Punto de nostalgia y atrevimiento con nuevos sonidos

+La despedida y punto final es realmente buena.

Lo Peor

-El disco está descompensado en algunos puntos

-Demasiadas canciones de transición

-Algunos temas son repetitivos y pueden volverse predecibles y aburridos.

Reseña by Daniel Santamaría