By Pedro González

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El otro día me hicieron una pregunta curiosa: con qué persona viva, cualquiera que fuera, pasaría un día entero si tuviera la oportunidad. Y aunque en un principio lo de Mila Kunis me pareció tentador, al final no lo dudé ni un instante: Jim Carrey.

Me fascina Jim Carrey desde que tengo uso de memoria. Imagino que, cuando niño, me hacían gracia sus payasadas sin más, verle hacer el idiota en Dos Tontos muy tontos, La Máscara o Ace Ventura. Imagino que hacer reír a un niño es fácil. Pero con el tiempo te das cuenta de que Jim Carrey es talento puro. Como en su día Chaplin, Peter Sellers o los hermanos Marx. Y en este siglo (y final del precedente) no ha aparecido nadie con el talento de Jim Carrey para la comedia. Porque a diferencia de otros grandes comediantes del momento, Jim Carrey maneja varios registros dentro de la comedia y todos de manera magistral. Fue con El Show de Truman cuando el genio se destapó de manera sensacional como algo más que un cómico, añadiendo ese papel dramático a su carrera y convirtiendo la película, más que en el Show de Truman, en el Show de Jim. Y sólo un año después, por si había alguna duda, se transformó en Andy Kaufman en Man on the Moon para confirmar que estábamos ante uno de los mejores actores vivos.

 

 

No hay película mala de Jim Carrey. O mejor dicho, no hay película mala que aún así merezca ser vista sólo por verle a él. Su cabeza, dicen, viaja ya en un universo paralelo. Vive abstraído de un mundo al que llegó hace 58 años con el único propósito de hacer reír. En Jim y Andy, sensacional documental de aquella magnifica Man on the Moon, pudimos comprobar que quizás esa locura le viene de mucho más atrás. O quizás simplemente siempre estuvo ahí y es lo que le hace único y le diferencia de otros grandes de la comedia como Rowan Atkinson o Ben Stiller, personas sorprendentemente serias en su día a día.

Dicen que tiene un coeficiente intelectual fuera de lo común, que cree en conspiraciones y en los reptilianos, y que en cualquier momento desparecerá de este mundo y volverá a su planeta. Por el momento, para este 2020 se estrena la segunda temporada de la turbia y sensacional Kidding, que protagoniza mi gran colega con un papel nunca antes visto en su carrera, demostrando que su compromiso con todos nosotros se mantiene igual de firme que siempre.

Y mientras, yo mantengo la esperanza de que llegue el momento en que se me presente la oportunidad de la que hablaba al principio para poder decir: lo siento Mila, pero he quedado con Jim.