Por Dimas P.L.

Cuando gracias a Blackie Books pude enfrentarme al libro de Jarvis Cocker, “Buen pop, mal pop. Un inventario”, enseguida me vino a la mente la gran cuestión:

¿Me iba a interesar este libro porque me flipa Pulp o porque verdaderamente es un buen libro?

Bueno, tras una semana leyendo bajo la tenue luz otoñal puedo asegurar una respuesta:

Buen pop, mal pop es ideal para un fan de la carrera musical de Jarvis en Pulp, pero también un original e interesante ejercicio para cualquier persona que haya llegado al libro teniendo un pasado. Cosa que es muy fácil. La mayoría de gente que sabe leer tiene uno.

 

Buen pop, buen libro

«¿Las jodidas memorias de Jarvis Cocker? ¡Al fin podré conocer todos los secretos del tipo que parece acabar siempre de salir de una fiesta de disfraces extravagantes!» Eso fue lo que pensé al abrir la contundente tapa del libro.

*Por cierto, increíble edición. Aunque suele ser la norma en la casa del perrito negro.

Las primeras páginas de Buen pop, mal pop son como ese regalo de cumpleaños que esperabas con ansias y, al quitar el envoltorio, te das cuenta de que no es lo que esperabas. No digo que sea algo feo o indigno, simplemente algo que definitivamente no era lo que esperabas y que al final resulta, sorpresa, ser incluso mejor.

Jarvis, al intentar canalizar su «buen pop» a través de sus memorias, termina siendo como ese amigo que comparte una nueva anécdota cada vez que te ve, solo que aquí las historias no tratan de acabar vomitando entre dos coches, sino de descubrir qué dio exactamente sentido a su vida.

Por supuesto, tiene algunos momentos nostálgicos sobre los días de Pulp y incluso de los días de Pulp antes que se formara Pulp. Una precisa descripción de cómo fueron los años previos al estrellato para un adolescente, tan enamorado de la música como de la parvada de pájaros que anidaba en su cabeza.

La estructura del libro es la adecuada. Aunque aparenta ser un desván abarrotado y caótico, realmente te lleva a viajar de manera coherente y placentera a lo largo de sus páginas. Saltamos de las libretas de Jarvis a recuerdos de giras, de parches de chaqueta a carteles de conciertos. Logras conectar con el genio del pop, como si estuvieras manteniendo una conversación con él mientras bajas cajas y le ayudas en su mudanza.

Una oda completa a la creatividad y al poder de la música. Desde el susurro en los camerinos hasta el bullicio de las salas de concierto. Listas de reproducción y anécdotas sobre sus influencias musicales en un recital entonado por los vividos fantasmas del pasado.

Buen pop, mal pop sigue sumando a la lista de Jarvis Cocker de contribuciones al mundo de la música. Diría más, es como esa canción que conoces demasiado bien pero que nunca reproduces para no malgastarla. Solo esperas que suene una noche en el coche por pura casualidad, para poder cantarla a toda velocidad con las ventanillas bajadas.

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Citas destacadas para entender el libro

Este fue el primer objeto que me convenció de que podría valer la pena emprender este proceso de autoexcavación en vez de coger el contenido entero del desván y llevarlo al contenedor más cercano”. -pag.10-

Nos encontramos en la página 10. Antes ya hemos podido bichear algo entre algunos de todos los aperos de este desván colmado. Sin embargo, parecía poca chica. Curiosa sí, pero no como para entusiasmarnos. Es en esta página con la presentación de un cuaderno escolar cuando comenzamos con las piezas más jugosas de la colección. Un tótem en el que ya podemos atisbar los primeros procesos creativos de Jarvis. A partir de ahora todo será un no parar.

 

Lo más loco de todo es que éramos amigos” -pag.114-

Las gafas de Jarvis son por sí mismas un icono. Hay decenas en este desván. Casi todas rotas. La primera de ellas cuenta una historia muy personal acerca de una pelea en el patio del colegio. Una tonta pelea por decidir si había sido gol o no el último balonazo. Mientras un círculo de escolares jaleaba, Jarvis se vio inmerso en una situación fuera de su control en la que acabó a tortazos con uno de sus amigos. “El primero que llore pierde”, continúa el pasaje, “Y comenzó la pelea más larga en la historia de la escuela primaria Intake”.

 

En cuanto se dirigieron a nosotros con las palabras `Nos ha encantado la energía…´ yo ya sabía que no habíamos pasado a la siguiente ronda”. -pag.216-

En mi pocas palabras se revela la sensibilidad a las sutilezas y aristas en el camino hacia el éxito musical. Jarvis y lo suyos pudieron ofrecer una actuación vibrante en aquel concurso de bandas, pero esto no siempre garantiza el avance hacia un nuevo nivel. Buena lección. La anticipación del fracaso refleja la naturaleza desafiante de la industria musical. En el mundo del rock (y probablemente en el mundo en general) las valoraciones se basan en subjetividades. Este episodio en la vida de Jarvis subraya la importancia de la resiliencia y cómo las experiencias negativas pueden ser catalizadoras para el crecimiento artístico. Aceptar el rechazo como parte del proceso es esencial para perseverar y finalmente, bueno, ya sabemos qué alcanzó Jarvis, que yo le hiciera una crítica de su libro.

 

Le digo a la chica que voy a intentar una `caída controlada´. No le parece buena idea. Además, ¿a qué me refiero con eso? Caer es caer, ¿qué puede tener de `controlado´?” -pag.310-

Evidentemente no podéis saber a qué hace referencia esta cita, de qué tipo de caída se trata. Pero da igual, porque habla de todos los tipos de caída. Jarvis es muy consciente de que este trasunto de biografía no es una suma de relatos que llevan a la victoria de su vida sobre el mundo y sus contratiempos. El libro va de lo que va, de su historia, y las historias sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes revelan la verdad: que puedes estar cayendo siempre, pero lo que el resto capta son los pocos segundos en los que te vuelves a incorporar.