Por Dimas P.L.
El pasado sábado 2 de febrero, Cine Paz se convirtió en el epicentro del caos cutre con el estreno de «Slotherhouse«, una de las joyas cinematográficas de la decimotercera edición de CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid.
Gracias a la destreza de la distribuidora Cinetel Multimedia, los asistentes fueron testigos del nacimiento de una obra maestra sin igual: la única película del mundo protagonizada por un oso perezoso homicida.
*Y probablemente la última.
Desde el momento en que comenzó la peli, el público se sumergió en un frenesí de risas, gritos y barbaridades desatadas en voz alta, cuyo principal foco era la película, sus protagonistas y, por qué no, la distribuidora.
La afluencia fue masiva, mucho mayor que la que vi en la última edición a la que asistí en 2020. Me alegré. Me alegré mucho. Más frikis, todavía más frikis, deseando llevar al límite su frikismo. Y yo estaba allí para presenciar ese espectáculo de la naturaleza. Y si me lo permitían, sumarme.
Cada rincón del Cine Paz estaba repleto de aficionados del cine cutre, pelo largo y graso, dispuestos a dejarse llevar por la absurda trama de «Slotherhouse«.
La experiencia fue más que una simple proyección, fue un espectáculo interactivo. El público, entregado a la irreverencia propia del festival, no dejó pasar la oportunidad de gritar gilipolleces a la pantalla. Expresaban su deseo de agredir a las jóvenes protagonistas o compartían su calculada apuesta sobre el próximo personaje en morir.
En cuanto a la película en sí, «Slotherhouse» ofrece una mezcla delirante de horror y comedia. La trama sigue a Emily Young, una estudiante en busca de la presidencia de su hermandad, que adopta a un adorable perezoso como estrategia de campaña. Sí, lo sé, en realidad es creíble. Estos son los aciagos tiempos que nos ha tocado vivir. Sin embargo, lo que comienza como una idea ingeniosa se convierte en una pesadilla cuando el perezoso se convierte en el principal sospechoso de una serie de asesinatos.
Puede que te preguntes por qué era necesario que existiera una película slasher protagonizada por un oso perezoso. La respuesta es sencilla: se acaban las cosas que pueden asesinar. Tiburones bicéfalos zombis, osos farloperos, fotocopiadoras poseídas…
La creatividad sin restricciones y la búsqueda de lo absurdo han dado lugar a esta obra maestra de serie B. «Slotherhouse» es una oda a las cintas malas de los años setenta y ochenta, con efectos especiales tan incomprensibles como un oso perezoso conduciendo un Chevrolet. En una era dominada por Barbie y Oppenheimer, esta película nos recuerda la belleza de los folívoros y lo útil que es colar una cerveza en la sala para reír hasta llorar con el cine más cutre.
Si te lo perdiste, no te preocupes, habrá próximas ediciones de la CutreCon. Al menos que un oso perezoso se abra paso, con sus garritas, hasta el corazón de sus organizadores.
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