Los Miserables. El Origen recrea las 150 primeras páginas de la novela de Víctor Hugo y nos presenta el nacimiento de una leyenda literaria: Jean Valjean, el hombre que pasó de ser un miserable a convertirse en un héroe.
Éric Besnard (Delicioso, La primera escuela) dirige esta adaptación de la célebre obra, con un reparto encabezado por Grégory Gadebois, Bernard Campan, Alexandra Lamy e Isabelle Carré.
La historia nos sitúa en la Francia de 1815. Desde el inicio vemos a Jean Valjean deambulando por el monte, hosco y desaliñado, sin rumbo fijo, llegando a un pueblo donde solo encuentra rechazo y puertas que se le cierran.
Valjean es un ex recluso que, tras 19 años de injusta encarcelación por haber robado una hogaza de pan, es liberado, pero marcado para siempre por su condición de presidiario. La sociedad no le ofrece una segunda oportunidad, y el rencor comienza a consumirle.
En ese camino de desesperanza se cruza con el obispo Myriel, su hermana y su fiel sirvienta, quienes lo acogen en su casa y le transmiten la bondad y la compasión necesarias para iniciar su transformación. Myriel representa al redentor, al hombre de profunda humildad que abre a Valjean la posibilidad de la redención.
La película se centra en esa lucha interior entre el odio y la esperanza, en el dolor, la duda y la posibilidad de empezar de nuevo. Más que abordar la épica de la novela, Besnard opta por profundizar en el drama íntimo y la reflexión moral del protagonista, explorando los motivos que lo convierten en el hombre que será.
La obra de Víctor Hugo ha tenido numerosas adaptaciones cinematográficas, desde la clásica de 1935 hasta la versión más reciente de 2012, pero Los Miserables. El Origen apuesta por detenerse en el germen del mito, en el instante decisivo en que un hombre quebrado elige el bien frente al resentimiento.
El film combina drama histórico y reflexión moral, con una cuidada puesta en escena que recrea con acierto el contexto social de principios del siglo XIX.
Besnard realiza una buena adaptación literaria, de corte clásico pero con mirada actual, que gustará especialmente a quienes disfrutan de relatos históricos centrados en la dimensión humana de sus protagonistas.
Una película sobre la redención y la capacidad de cambiar el propio destino.
Cinéfila hasta la médula.









