Crónica | Tristan & The Jazz Band Air en Copérnico (Madrid, 2026)

Febrero puede ser el mes más azul del calendario, aunque si hubiese que especificar tonalidad, este año podría ser un azul melancólico y también alegre. ¿El culpable? Tristán & The Jazz Band Air, que el pasado 12 de febrero inundaron la Sala Copérnico de Madrid con globos azules que grababan el nombre de esta compañía fugaz y a la vez eterna, dando comienzo a una actuación digna de ser grabada en un diario de cosas buenas del día.

El concierto arrancó con el termómetro del misterio bien cargado. Toda la banda detrás de un telón blanco, proyectando sus sombras y lanzando melodías que nacían del jazz y terminaban en “Mapamundi”, y todo lo que tú quisieras imaginar. La cosa era que como público fueses capaz de sostener la expectación, que se rompió con “Life Is a Movie”. En esta ocasión no era solo el título de una de sus canciones, si no una declaración de intenciones del propio Tristán de lo que iba a ser el show, que “de punta en blanco” avistó cada esquina de la sala a través de un antifaz negro e imponente. Lo mismo sucedió con la Jazz Band Air, en los que se dejaba ver hasta un fagot. Cada uno de los integrantes, a los que Tristán presentó con cariño y admiración, y entre los que se encuentran nombres como Teo Planell o Nu Vilas, lucían sombreros que invitaban a la aventura.

La batería, iluminada apenas por el bombo, decorado con un reloj que remite a la portada de su disco “Tristán, Ahora Con Reloj” (2025), marcó el pulso del tiempo y la banda viajó por todos los temas de este LP “Tutta La Notte”, con mención especial a Calcutta, “Capitán Cocodrilo”, “Estoy Amándote Tan Fuerte”, “Green Love” o “Verónica”, con el que el artista compartió: “esta canción es con un amigo mío que no ha podido estar hoy aquí pero la vamos a tocar igual”. Teniendo presente así a rusowsky, con quien comparte proyectos y visión musical en el colectivo russia-idk, junto a Ralphie Choo, DRUMMIE o Mori, quien apareció en escena cumpliendo el código del misterio y la aventura. Lucía un sombrero propio de un detective y juntos nos llevaron de “Voyage”, con una iluminación en la que los focos parecían buscar a dos fugitivos.

Tristán dedicó un espacio a cantar temas de otros artistas, como “Cheerleader”, de OMI y Felix Jaehn Remix, con el que desde la ligereza completa animaba justo después a la sala a cantarle el cumpleaños feliz al técnico de sonido, celebrando en sintonía. También aprovechó tanto para tocar un tema nuevo como para dejar claro el presente de su proyecto musical: tras un final seguido de un bis, en el que el público ansiaba el tema “Osaka” (2023), la respuesta de Tristán fue clara y decidida: “voy a tocar otra y no es Osaka, por ahí no voy a pasar, he creado un monstruo jaja. Life Is A Movie se va a volver a cantar y ya está, es lo que toca. Muchas gracias de verdad, ha sido un placer”.

Y, con ese bis que cerraba de forma circular la noche, las y los presentes vivimos la mejor de las películas que se proyectaron aquella noche en Madrid, no tengo la menor duda. Tristán & The Jazz Band Air continúan sus aventuras en Valencia (15 marzo, Jerusalem) y Barcelona (4 abril, La Nau), y esperamos  que pronto vuelvan a repetir un directo así de placentero en Madrid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio