La felicidad es algo que sucede en el presente. Es fugaz. Existe, y después ya no. Sólo existe el placer que precede al dolor. La sonrisa anterior al sufrimiento. Sólo podríamos ser felices de verdad, si pudiéramos detener el tiempo para siempre. Pero eso es imposible”.

—–

Jim Carrey lleva toda la vida intentando hacer reír a la gente. Y sin embargo Jim Carrey en su vida privada no ríe.

Jeff Pickles lleva toda la vida haciendo reír a los niños en televisión. Y sin embargo Jeff Pickles en su vida privada no ríe.

Jim Carrey es Jeff Pickles en la obra maestra de Michel Gondry. Actor y director se vuelven a encontrar muchos años después de aquella rareza llamada Olvídate de mí. Y lo hacen en Kidding, una de las series más extrañas de los últimos tiempos, una tragicomedia surrealista y casi autobiográfica en la que, pónganse en pie, Jim Carrey vuelve a meterse en un papel serio para, como casi siempre, bordarlo.

El punto de partida de la serie desconcierta. Jeff Pickles es un icono infantil, un ser perfecto que cae bien a todo el mundo. Un hombre bondadoso que vive rodeado de marionetas y cuyo único fin es hacer feliz a la gente. Pero toda esa felicidad ajena paradójicamente escapa para él. Separado de su mujer, con un hijo muerto y el otro detestándole por ser como es, Mr. Pickles trata de no rendirse ni sucumbir ante una vida de apariencia imposible de sostener, en lo que parece un homenaje del director a la persona de Jim Carrey, cuya historia guarda un evidente paralelismo con la trama del personaje principal.

Se dice que Jim Carrey descubrió que quería ser cómico muy niño, cuando disolvía las continuas peleas de sus padres haciéndoles reír. Ahí quizás entendió que la risa cura a la gente y decidió invertir su vida en ello. Igual que Jeff Pickles. Pero detrás de esos seres de apariencia feliz se esconden personas atormentadas que tratan de encontrarse a sí mismas. Y de eso va Kidding. De la eterna búsqueda de la felicidad, que parece siempre tan presente en los demás y tan ausente en nosotros mismos. Un pensamiento que sin embargo la mayoría comparte, lo que le hace a sí mismo incongruente. En Kidding veremos a Jeff Pickles sucumbir por fin en una vida en la que todo el mundo le ama excepto aquellos que más desea que le amen. Caer lo más bajo posible, levantarse y reconciliarse consigo mismo para ordenarlo todo, en lo que parece un grito desesperado del propio Jim Carrey en la vida real.

La serie nos deja momentos únicos, tan turbios que agobian, tan ridículos que molestan, tan tristes que destrozan. Y tan originales que nos hace querer seguir su camino sin tener ninguna idea de hacia dónde nos acabará llevando. Hasta que al final de la segunda temporada, que parece también la definitiva, todo encaja. Y lo hace resultando ser una historia esperanzadora, de una belleza tan tremenda como inesperada, que recuerda por momentos a la maravillosa Big Fish. Una historia de perdón y de amor en todas sus vertientes, en la que al final el tiempo se detiene y la felicidad al fin aparece.

 

¿Habrá tercera temporada de Kidding?

Con la segunda temporada recién estrenada, aún no hay noticias de una posible continuación. Pero el final de la segunda, tan redondo, tan perfecto, hace suponer que el proyecto que produce y protagoniza Jim Carrey ha llegado a su fin. Y qué fin.

La serie se puede ver completa en Movistar Plus Series.

—-

By Pedro González