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El pasado 15 de noviembre asistimos a la celebración en la que se convirtió el concierto de The Cat Empire en el BarclayCard Center de Madrid. La banda de Melbourne, que combina estilos como el funk, jazz, ska o rock, no ha parado de hacer giras alrededor del mundo y participar en festivales desde 1999. El éxito que cosecharon desde sus comienzos en Australia se ha ido extendiendo poco a poco por Europa y Norteamérica, lo que no extraña en absoluto al escuchar sus temas con gancho.

Desde el primer  minuto lograron conectar con el público, que en ningún momento dejó de bailar y cantar míticas canciones como “Two Shoes”, “Still Young” o “Steal the Light”.

El lanzamiento de su último disco Rising with the Sun, en marzo de 2016, fue muy bien acogido por la crítica y los fans, llegando a ser número 1 en ARIA (Australian Albums).

Antes de la explosión durante el concierto, nos encontramos con Felix Riebl, el vocalista de la banda, que nos recibió con una sonrisa y dispuesto a contestar a todas nuestras preguntas.


Entrevista y fotos by Michelle Ruiz y Luisa Damborenea


España es uno de los países que más ganas teníais de visitar, ¿Hay alguna razón especial?

La gente aquí es increíble. Hay un ambiente de celebración al que siempre nos hemos sentido muy unidos. Nos trae buenos recuerdos de nuestros años de adolescentes. Solíamos juntarnos con amigos sevillanos y madrileños, ellos nos influenciaron hasta el punto de intentar cantar y componer en español. Ya en el primer disco hablamos de España y su gente en “How to explain”, y en este último hacemos referencias a Lorca y a Dalí.

¿Puede ser esa la diferencia entre el público español u otro?

La verdad es que hemos tenido bastante suerte en todos los países y esta acaba por transformarse en una sensación de celebración. Todo depende de la buena conexión que tengas con el público.

En Fitzroy, mi vecindario, hay mucha influencia española. Después de los conciertos solíamos terminar en bares españoles donde nos encontrábamos con músicos flamencos.

Tenemos mucha curiosidad, ¿De dónde saca la banda las letras en español?

Como habréis notado no hablo nada de español. Hacía Skype con un amigo de Chile y le preguntaba si lo que había escrito tenía algún sentido.

Lo interesante es que cuando empezamos a componer, son sólo sonidos. Eso es lo bueno de la música, te da la oportunidad de olvidar el lenguaje y expresarte mediante melodías. Después intentamos unir esos sonidos con palabras, vamos descubriendo poco a poco el significado de la canción.

Solíamos pensar que las canciones tenían que significar algo, pero cada vez nos gusta más la idea de que la música exista por sí misma.

Cuando empezamos a componer, son sólo sonidos. Eso es lo bueno de la música, te da la oportunidad de olvidar el lenguaje y expresarte mediante melodías.

¿Cuál ha sido vuestra inspiración para escribir Rising with the sun?

Grabamos el álbum en Melbourne y una gran parte fue compuesta en la carretera. Nos re-encontramos con amigos y familiares; la música se basa en eso, en la vuelta a casa, la vuelta a esa atmósfera que hace a The Cat Empire lo que es.

Esa sensación de celebración es la que usamos para componer los dos últimos discos, Steal the light y Rising with the sun.

Como mencionamos anteriormente, en vuestros conciertos hay un ambiente de celebración y una conexión con el público increíble, ¿era esa vuestra meta desde el principio?

Sin ninguna duda. Intentamos crear una atmósfera de la que la gente quiera formar parte.

La mejor forma de describir esta sensación es cuando, desde el escenario miras las caras del público y les escuchas cantar, en ese momento te olvidas de quien eres, o mejor dicho, te reconoces en cada persona. Eso es lo que la música te aporta y por eso es una celebración.

Recuerdo ir a pequeños shows y conciertos, cuando todavía no teníamos la necesidad de grabar cada instante, y pensar: “No voy a poder transmitir este sentimiento a no ser que reproduzca la misma atmósfera”. Al final es lo que intentamos hacer, continuar extendiendo ese movimiento.

La música crea esta sensación increíblemente adictiva, a la que quieres volver una y otra vez.

Ocurre muchas veces que no recordamos bien los conciertos, sino las emociones; la música crea esta sensación increíblemente adictiva, a la que quieres volver una y otra vez. Esto destruye a muchos músicos que persiguen este sentimiento hasta el límite.

Entonces, todo se basa en los sentimientos…

Sí, cantidad de ellos. La música puede transformar la violencia en algo bonito, el caos en celebración… Ese tipo de cosas.

Llega un momento en el que compartes esa atmósfera de la que hablamos, todos los perciben, nadie lo habla, pero es algo que está ahí.

¿Merece la pena formar parte de la industria musical?

No creo que sea para todo el mundo. Hay mucho tiempo muerto durante la búsqueda de esos momentos, pero no hay otra cosa que yo perseguiría.

Es duro. Hemos tenido suerte porque nuestro público se une a nuestra búsqueda. Tienes que comprometerte y aprender a lidiar con las adversidades sólo por alcanzar esas sensaciones.

Es algo así como “Quien algo quiere, algo le cuesta”, ¿No?

Se podría resumir así (risas). Hablo demasiado.

Pero es cierto. Es frustrante cuando la gente describe a The Cat Empire como una banda fiestera, por supuesto desprendemos alegría, pero hay más. Como banda queremos crecer y transformar el caos del día a día en una experiencia musical.

No se trata sólo de pasarlo bien, sino de celebrar todos juntos esas contradicciones y paradojas.

¿Seguís algún ritual antes de los conciertos?

Déjame pensar… Personalmente, no escucho ninguna canción en especial o doy saltos como algunos atletas.

Me gusta beber algo antes del show, pero sin la intención de emborracharme. Básicamente porque antes del concierto, el recinto está muy vacío y solitario; nos bajamos del autobús y pensamos: “Vaya, es como un agujero negro”.

Cuando la gente comienza a llegar, el ambiente se anima y es un buen momento para beber una cerveza, bromear y relajarnos.

Cuando tocamos en teatros me gusta pasear por el edificio sólo para meterme en la magia de la experiencia, como si jugase conmigo mismo.

Eso es lo que lo diferencia de cualquier otra cosa…

¡Eso creo! Pero es el motivo por el que viajamos alrededor del mundo, viviendo en sitios extraños sólo para alcanzar esas dos horas increíbles.

La escena musical australiana está experimentando un rápido crecimiento, con grupos como Tame Impala, Sticky Fingers y Pond. ¿Qué opinas sobre esto?

Si miramos al pasado, la isla siempre ha sido interesante, sobre todo su rock. Nueva Zelanda y Australia siempre han tenido buenas bandas,  no me explico porque ahora se están haciendo más conocidas; es una de esas cosas que sólo puedes disfrutar y compartir.

¿Qué suele escuchar The Cat Empire?

Me compré unos cascos nuevos y últimamente no paro de escuchar un disco Tropical de Hugo Mendez, se llama ‘Sofrito’, es  una recopilación de funk caribeño de los sesenta y setenta, también he estado escuchando el último disco de Paul Simon, ‘Stranger to Stranger’, tiene algo que me hipnotiza. El último álbum de Tame Impala también está en mi lista.

En una palabra, ¿Cómo describirías el álbum “Rising with the sun”?

(Risas) ¡Supongo que muy colorido!

El técnico de luces ha diseñado un escenario con ruedas giratorias llenas de luces y de colores que recuerdan a caleidoscopios, esto describe de alguna manera a la banda y al disco.

¿Qué es lo más loco que habéis llegado a hacer durante una gira?

¡No sé si quiero contarlo en una entrevista!

Hablando sobre españoles, cuando fuimos por primera vez a Edimburgo teníamos 19 años y teníamos que tocar durante tres semanas desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. La primera noche tuvimos que tocar después de un show de comedia en un local vacío y con mala ventilación. Nadie había oído hablar de nosotros, solo vinieron unas veinte personas, la mayoría españoles y escoceses borrachos. A  Harry se le ocurrió la idea de subirlos a todos al escenario durante las dos horas que duró el concierto.

Todavía nos quedaban dos días tocando en ese local, más las semanas restantes del tour. Los ánimos estaban un poco bajos, pero cuando llegamos la segunda noche, las veinte personas que habían venido el día anterior habían traído amigos, y al final éramos unos cincuenta.

Para cuando terminó la semana el sitio rebosaba, había músicos rumanos y gaiteros, que subieron a tocar con nosotros. La verdad es que aquello era un circo, esa noche terminamos deambulando todos juntos por las calles de Edimburgo y nos despertamos en lo alto de la ciudad.

Este tipo de cosas nos ocurrían bastante, nuestra única publicidad era el boca a boca por eso vivíamos más alocadamente.

Después de dieciséis años, ¿Qué es lo que une a la banda?

Hemos evolucionado musicalmente, y sería absurdo sentir nostalgia de un tiempo pasado, la música se volvería cansina. Componemos sobre lo que nos alegra y nos llena, que es distinto a lo que nos gustaba cuando teníamos diecinueve años.

Creo que si sobrevivimos en su día a los conciertos a las tres de la mañana en habitaciones vacías podemos superar cualquier obstáculo.

Felix, haces referencias a Federico García Lorca, a “Un perro andaluz” de Dalí y a Luis Buñuel en la canción “Bulls”.

Lo interesante de esa canción es que tiene un significado distinto para cada persona. Es divertido estar en el escenario y hacer una pregunta a Lorca.

Y por último… ¿El Señor de los Anillos o Star Wars?

¡El Señor de los Anillos! Los libros son increíbles, aunque las primeras películas de Star Wars también ponen el listón muy alto.