El grupo estadounidense The Lemon Twigs, conformada por los talentosos hermanos Brian y Michael D’Addario, actuaron por primera vez en Madrid presentando su último trabajo discográfico, el maravilloso A Dream Is All We Know, el pasado 28 de mayo.

Con unas entradas que se pusieron a la venta el mes de marzo y que se agotaron prácticamente enseguida, esta ha sido su primera parada en nuestro país dentro de su gira mundial, con fechas también en Zaragoza, Barcelona y Bilbao.

Crónica Completa del Concierto

Las puertas de la sala Copérnico, donde actuó el grupo, no se llenaron hasta una hora antes de abrir las puertas, aunque sí que se pudo ver por los alrededores del recinto a la banda al completo, que se hicieron fotos con un pequeño grupo que se encontraba esperando en las puertas desde horas antes.

Con una impecable puntualidad, las puertas de la famosa sala se abrieron a las 20:00 horas, dejando pasar a los primeros asistentes y que, poco a poco, se empezó a llenar desde el principio de fans tanto jóvenes como veteranos. Con la misma puntualidad, los teloneros del evento comenzaron a interpretar sus temas a las 20:30 horas.

Inicio de la noche con Germán Salto

La banda madrileña Germán Salto salió al escenario para tocar tanto sus temas más conocidos como algunos nuevos de su próximo disco, mostrando un adelanto lleno de guitarras eléctricas y sonido potente, aunque su música quedó algo opacada por culpa de las conversaciones de los fans del fondo, que hacían tiempo cerca de la barra del bar mientras esperaban que salieran los chicos de The Lemon Twigs.

Con una actuación breve pero muy directa, los miembros de Germán Salto bajaron del escenario algo más tarde de las 21:00 horas para dejar al público todavía esperando un rato más a que saliera la banda principal, aunque se pudo ver a algunos miembros subir al escenario para terminar de afinar sus instrumentos, momentos que no desaprovecharon los asistentes de las primeras filas para aplaudirles y silbarles antes de que empezara su concierto.

Actuación de The Lemon Twigs

Sobre las 21:30 el ambiente de la sala cambió y aparecieron en el escenario The Lemon Twigs, con los hermanos Brian y Michael D’Addario a las guitarras eléctricas Gretsch y Rickenbaker respectivamente, Danny Ayala al bajo Hoffner y Reza Matin a la batería, dando comienzo a la tan ansiada y esperada actuación.

Los primeros acordes de My Golden Years dieron comienzo al ansiado espectáculo de la noche al igual que ese quinto trabajo discográfico, haciendo enloquecer desde el segundo 1 a todos los asistentes de la Sala Copérnico que, para cuando la banda empezó, estaba absolutamente llena. Brian, Danny y Reza, ataviados con ropas más setenteras, con pantalones vaqueros campana y camisetas estrechas, tocaron sus correspondientes instrumentos para acompañar a la voz cantante de Michael que, a diferencia del resto, apostó por un vestuario más acorde a los años 60, con botines totalmente Beatle y pantalones y chaqueta de pana.

Tocaron de golpe y casi sin respirar varios temas potentes de sus trabajos previos, como In My Head de Everything Harmony y The One de Songs For The General Public, volviendo a ese tercer disco con What You Were Doing. Con una pequeña y breve introducción, retomaron sus instrumentos para interpretar Church Bells, con la que el público no dejó de corear al unísono todo el estribillo y las armonías de este tema de A Dream Is All We Know.

Terminado un primer segmento más animado, este dio paso a uno más melódico al interpretar las canciones If You And I Are Not Wise y Any Time Of Day, que dieron un descanso a los asistentes más animados de, prácticamente, todo el recinto. Para este último tema y el siguiente, la banda cambió de instrumentos y Michael pasó a sentarse a la batería, Reza se colgó el bajo y Danny fue directo al teclado para tocar ese tema de su cuarto disco y volver a sus inicios con I Wanna Prove To You de su álbum debut, con el que cambiaron de tercio de nuevo y animaron al público, que no dejó en ningún momento de cantar uno de los temas más emblemáticos de la banda.

Con unos asistentes totalmente entregados desde la primera hasta la última fila, laterales y barra incluidos, la banda interpretó el impresionante Foolin’ Around, que recolocó a la banda a sus instrumentos iniciales para demostrar el poder puramente rock que sabe desprender la agrupación. Tal fue la fuerza y la energía que desprendió la interpretación de ese tema que Michael tuvo problemas técnicos con el pedal de su guitarra, desenchufando sin querer el cable y necesitando un breve parón para solventarlo.

El set de su nuevo disco

lemon twigs en directo

Comenzaba otro nuevo segmento en el que temas de su último disco eran las protagonistas, tranquilizando un poco al frenético y encantado público con las melodías sesenteras de Peppermint Roses, A Dream Is All I Know y They Don’t Know How To Fall In Place, letras que no dejaron de corear, así como las armonías típicas de la banda a lo largo de las canciones. Antes de pasar al último tramo del concierto antes de los bises, sonó Ghost Run Free y la versión de The Keys de I Don’t Wanna Cry, primera sorpresa de la noche que asombró a los más veteranos de la sala.

Sweet Vibration de su último disco dio paso a otra sorpresa más de la noche, que no sería la última, es que uno de los asistentes de la primera fila pidió desde su móvil que interpretasen Live In Favour Of Tomorrow, que no se encontraba en el setlist de esa noche, pero que sí habían interpretado en otras ciudades. The Lemon Twigs no hicieron más que deberse a su público, así que no dudaron ni un segundo en comenzar a tocar la canción.

Tampoco se iban a centrar en un repertorio único de la banda, así que se arrancaron con otra versión, esta vez con I’ve Got Something On My Mind de sus paisanos The Left Banke, para retomar su lado más rockero y directo al interpretar el tema Tailor Made, consiguiendo, de nuevo, y como si fuera aún más posible, arrancar las emociones más crudas y descontroladas de los asistentes.

Los esperados Bises

Quitándose los instrumentos y saludando al público, la banda salió del escenario, aunque el público era muy consciente de que el espectáculo todavía no había terminado. Cuando apareció Brian en solitario, se intentó hacer el silencio para dejarle tocar, aunque fue algo complicado por culpa de las repentinas conversaciones de algunos del fondo, que lograron ser silenciadas gracias a los esfuerzos del público.

En estos bises en solitario, Brian se colgó una guitarra más melódica para interpretar en semi acústico los temas Corner Of My Eye, If You Give Enough, primera y única canción de su segundo disco, Go To School, que tocaron en todo el concierto, y When Winter Comes Around. La fuerza de la interpretación de Brian fue tal (o la subjetiva calidad de sonido y acústica de la sala) que hizo vibrar la bordonera de la batería de Reza y sus platos

Para finalizar de forma definitiva el concierto, tocaron la última versión de la noche, en este caso, de sus queridos The Byrds con I Feel a Whole Lot Better, continuando con la, ya segura, canción final de la noche, el himno glam rock de su quinto trabajo y la perfecta combinación de melodías, ritmos y acordes con nombre Rock On (Over and Over), despidiéndose de una Copérnico llena a rebosar que no sabía si lo que acababa de suceder había sido lo más impactante que habían vivido recientemente.

Los setlist pegados al suelo del escenario volaron nada más salir la banda, y algunos asistentes saltaron al mismo para poder conseguir los que quedaban en los laterales. Las palabras y agradecimientos de los chicos fueron extremadamente escuetas, y no se quedaron ni para repartir púas ni baquetas ni para mucho más. Y cuando se creía que iban a encender las luces del recinto y empezar a recoger, los gritos y vítores del público hicieron que The Lemon Twigs volvieran al escenario a interpretar, ahora sí, la canción final del concierto, How Can I Love Her More, perfecta para concluir una noche impecable repleta del rock más auténtico y salido de las mentes prodigiosas de unos chavales que poco rock clásico han visto, pero mucho han logrado conocer.

El éxito fue absolutamente rotundo y todo el personal estuvo de acuerdo con que fue una muestra del más puro género y estilo de épocas pasadas y musicalmente más melódicas, complejas y consecuentes. A pesar de la unanimidad de opiniones positivas, se echaron en falta otros temas bandera de la formación estadounidense como As Long As We’re Together, Small Victories o Never In My Arms, Always In My Heart, aunque, después de una hora y media de concierto, demasiados temas de su discografía y demasiadas sorpresas ofrecieron que dejaron a todos más que satisfechos.

Entre la calidad del repertorio, la disposición de la banda por agradar todas las peticiones, un meticuloso y estudiado orden de las canciones y un público completamente entregado que sorprendió al grupo, se convirtió en un espectáculo del que todo el mundo habló por redes sociales y con el que asistentes y profesionales estuvieron de acuerdo que ha sido lo mejor que ha sucedido en la escena musical de la capital desde hace meses. 

Exitazo en la Sala Copérnico

Nadie quiso perderse este primer concierto de The Lemon Twigs en Madrid y se notó en el recinto, pues pareciera que había más personas de las permitidas gracias al sold out inmediato. Los asistentes más veteranos se impresionaron por volver a escuchar un sonido clásico y de calidad, comparándolos con bandas míticas de la música, y los más jóvenes se alegraron de haber sido testigos por primera vez de ese sonido característico de, precisamente, esas bandas que veneran los más mayores.

Estos conciertos por España se han hecho esperar demasiado tiempo, pero han cumplido con creces todas las altas expectativas puestas en la banda. Ha sorprendido que un grupo de tal calibre tocase en un recinto tan pequeño, a un precio excepcionalmente barato (para los tiempos que corren) y entre semana, con muy poca exposición y anuncios por redes sociales y medios de comunicación, lo que sorprende como expertos en materia, pero se agradece con creces como apasionados de la música y fans absolutos del grupo.

Con el talento y la capacidad de los hermanos D’Addario, no tardarán mucho en arrancar con un nuevo disco, esperando que para su publicación y su consiguiente gira no tarden demasiado en volver a España. Con conciertos pequeños como este, de los que no se olvidan nunca y te enorgulleces de haberlos visto, nos conformaríamos siempre

 

Recuerda que durante los próximos días seguiremos viviendo grandes conciertos en Madrid.

 


Crónica By May Fraser