bime

La segunda edición del Bime finalizó este sábado. Más de 20.000 personas invadieron el BEC en busca de buena música. Poco a poco, tras su debut el pasado año, el festival se va afianzando, y está consiguiendo que los más melómanos marquemos en rojo en nuestro calendario días en los que antes no había mucho movimiento. Echando un vistazo al cartel, teníamos muchas expectativas respecto a este año. ¿Habrá conseguido cumplirlas? ¡Sigue leyendo para descubrirlo!

Viernes

¡Llego tarde! ¡Llego tarde! Como si fuese el conejo de Alicia en el País de las maravillas, entré al Bec, con la mirada puesta en el reloj, a toda prisa, ya que las 8 estaban sonando y no quería perderme nada. Era la primera vez que entraba al gran recinto, y diciendo grande, probablemente me quede corto, ya que cuenta con una superficie de 150.000 metros cuadrados. Por suerte, las entradas estaban bien señalizadas, y no tardé mucho tiempo en ubicarme. Una vez recogida la pulsera, me dirigí al primer escenario, donde sonaban los últimos coletazos del concierto de Imelda May. La Reina del Rockabilly llevaba un disfraz de vampiresa, con motivo de Halloween. Apenas tuve tiempo para sacar cosas que comentar, ya que llegué en el último tema, pero el público la despidió muy efusivamente, y palabras como “conciertazo” o “tremendo” salieron de la boca de muchos asistentes. Ahora, yo y cualquier fan de Sonic Youth que se precie teníamos una cita en el Escenario 2.

Thurston Moore

Muy ilusionado estaba ante la idea de poder verle en directo. La idea de ver una parte de Sonic Youth creo que es algo que puede jugar a su favor, pero también en su contra, ya que las comparaciones pueden resultar odiosas.

Mientras teníamos estos pensamientos en mente, allí apareció, de repente, sin hacer ningún ruido, con toda la tranquilidad del mundo agarra su guitarra y empieza a rasguear la parte baja, mientras que el resto del grupo sale a continuación y comienza a hacer lo mismo. El sonido se asemeja a unos cristales movidos por el aire. Estamos metidos de lleno en la atmósfera, cuando sin previo aviso… ¡BANG! Los primeros acordes de “Forevermore” nos impactan en el pecho. Thurston permanece quieto, leyendo la letra en un atril colocado en el escenario, la cosa empieza a ponerse noisy, como a él le gusta. Es parar en seco la canción, y que te venga ese pitido de oídos, que no molesta, ya que sabes que es porque estás viendo algo grande. Sigue con “Speak To The Wild” donde podemos oir algún punteo característico de Sonic Youth, y enlaza con “Germs Burn” que para mí, gana muchísimo en directo. Cuando pensábamos que no iba a hablar una sola palabra en todo el concierto, se dirige hacia el micro y dice: “Muchas gracias por estar aquí, hoy es Halloween, así que tengo algunos caramelos por aquí“, y nos lanzan un par de dulces, detalle bastante gracioso y simpático. Recuerda que está aquí presentando su último disco “The Best Day” y procede a tocar la canción que da nombre al mismo. Los guitarrazos se suceden y como en todo buen concierto suyo no podía faltar la parte distorsión. Unos 10 minutos en los que acopla su guitarra los amplis y la toca de mil maneras posibles, de arriba abajo, de abajo arriba, se vuelve loco a hacer slides… pero plenamente consciente de todo lo que está haciendo, se oyen sonidos rarísimos en medio de tanto ruido, sigue y sigue, verle tocar es otro rollo. Finalmente la distorsión acaba. “Nos vemos la próxima, fue un placer”. Se despide. Vuelve pronto por favor.

A continuación voy al escenario Teatro, en mi opinión, un grandísimo acierto, un sitio en el que ver conciertos muy íntimos mientras estás sentado con un sonido excelente y que además puedes usar para descansar si te ves muy fatigado. Mi primer contacto con él fue a Anna Calvi, que comenzó con 20 minutos de retraso.

Anna Calvi

Se oía algún tímido pitido debido a la tardanza, cuando la británica apareció en escena. Tenía muchas esperanzas puestas en este concierto, sus temas son bastante envolventes, sobre todo si los escuchas con cascos, y la reciente colaboración en un tema con el gran David Byrne, por lo que el Hype estaba algo alto. Sin embargo, lo que vi no me convenció.

No consiguió llegarme, tocar mi parte interior y sacudirla, o envolverme en la misma nube que habían logrado sus temas de estudio. No era la idea de ese concierto personal que iba a lograr meterse dentro de mí con la que iba en mente. Estuvo correcta sí, pero poco más. Un aprobado. En algún tema tocaba violentamente su guitarra en un intento de parecerse a St. Vincent, la otra musa de David Byrne, pero eso le quedaba lejos. Concierto cumplidor del que esperaba más, pero el disgusto no fue grande.

Era la hora de ponerse las botas de baile, porque Basement Jaxx nos iban a enseñar cómo se hace un buen Live.

Basement Jaxx

Había ganas de bailar en el Bec. La gente empieza a amontonarse en las primeras filas para ver al dúo británico en acción. Las luces se apagan y suena “Good Luck”. Resulta llamativo la cantidad de gente que hay encima del escenario: DJ, guitarra, bongos batería y dos cantantes Afroamericanas. La canción suena de lujo, el público salta y canta. A partir de aquí, se ve un verdadero desfile de músicos entrando y saliendo: Trompeta, otras dos cantantes Asiáticas, un rapero… y en medio dos bailarinas con trajes que parecían sacados de la película Tron con unas coreografías muy curradas. Una verdadera fiesta que llega al éxtasis cuando suena “Red Alert”. Una pista de baile de la que es casi imposible salirse, y digo casi porque unos tal “The Divine Comedy” estaban a punto de actuar en el Teatro.

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The Divine Comedy

Puntuales, los Irlandeses salen entre aplausos. La verdad es que Neil Hannon siempre me ha recordado físicamente a Jarvis Cocker. Su manera de vestir, algunos movimientos… Está acompañado de teclado, bajo, cello y batería en el que va a ser un concierto lleno de anécdotas.

I had an accident, so… no guitar tonight”. Vaya, nos vamos a quedar sin ver a Neil con su guitarra, luego explica entre risas y mostrando una radiografía que se rompió un dedo mientras jugaba con su perro.

Mirando el lado bueno, con esto, el concierto puede adquirir una nueva dimesión, más íntima, perfecto estando en el escenario Teatro. Y la verdad es que su voz sonó excepcional. Esta vez, el grupo que tocaba me estaba consiguiendo emocionar, “Everybody Knows (Except You)” me llegó al alma. El concierto perfecto para ver en pareja, o, al menos acompañado de una buena cerveza. Sus temas se van sucediendo, suenan “Generation Sex”, “Songs Of Love”, “National Express”… consiguen levantar a parte del público para aplaudir. Y es que se nota que les está gustando lo que ven. Se despiden con “Tonight We Fly”. Eché de menos “At The Indie Disco”, aunque se me hace difícil escucharla sin guitarra, quizás fuese por eso. Un muy buen concierto que no olvidaré.

Bueno, y ahora tocaba ver a los cabezas de cartel, Placebo. Los ingleses vienen con su nuevo disco, “Loud Like Love” bajo el brazo.

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Placebo

Lo admito, Placebo nunca han sido santo de mi devoción, simplemente no me gustan, por lo que puede que en mi crónica sea poco imparcial.

Mientras llegaba al escenario uno, podía oir “Every You Every Me” (en este tema sí me convencen) de “Without You Im Nothing”, y a partir de aquí me sorprendió que dejasen de lado sus temas viejos para centrarse en los nuevos. No me transmitieron gran cosa, puede que el sonido tampoco les ayudase mucho. Eso sí, si “The Bitter End” me parece un temazo incontestable en directo, se dice y punto. Aquí se fueron para volver con un BIS, en el que tocaron una cover de Kate Bush y “Infra-Red” que me hizo salir bastante contento del concierto.

Aquí tenéis su setlist por si os apetece echarle un vistazo:

B3
For What It’s Worth
Loud Like Love
Every You Every Me
Scene of the Crime
A Million Little Pieces
Too Many Friends
Rob the Bank
Meds
Song to Say Goodbye
Special K
The Bitter End
Encore:
Running Up That Hill (A Deal with God) (Kate Bush cover)
Infra-red

Llegados a este punto de la noche se podía optar por ver a Zea Mays o a Gose. Me decanté por ver a los segundos en el teatro. Un grupo que desconocía totalmente, pero del cual disfruté.

Gose

Con ganas de sorprenderme entré de nuevo al teatro, para ver una propuesta que mezclaba trikitixa (un instrumento típico del País Vasco) con la electrónica. La verdad que se me hizo un concierto muy agradable, y el juego de luces me pareció muy logrado.

Para poner punto y final los Islandeses FM Belfast sacudieron el escenario 2 a base de saltos y de bailes para dejar paso al dúo de electrónica Mount Kimbie en el escenario 1.

¡En breves os cuento cómo fue la jornada del Sábado donde también hubo conciertos muy buenos! Paz a todos.

Crónica by @DaniBena20. Fotos by MusicSnapper.