Así suena «Recordista Mundial Se o Doping Fosse Esporte», la nueva canción de GIU LENDA

Hoy hablamos de un artista que quizá no conozcas: GIU LENDA. Con su nuevo single, «Recordista Mundial Se o Doping Fosse Esporte», el artista entrega una de esas canciones incómodas que no buscan acompañar el momento, sino enfrentarlo. Una pieza que utiliza la imagen del dopaje como metáfora de una realidad cada vez más familiar: la necesidad constante de rendir, producir y sobrevivir en un mundo que parece exigir más de lo que cualquiera puede soportar.

Te contamos más sobre la canción un poco más abajo, pero antes un poco de conexto: para quienes han seguido la música brasileña durante las últimas décadas, el nombre de GIU LENDA no es precisamente nuevo. Nacido en Brasil y actualmente afincado en Barcelona, fue una pieza fundamental en los primeros años de Dead Fish, una de las bandas más influyentes de la historia del hardcore brasileño. Durante los años noventa y principios de los dos mil recorrió el país formando parte de una escena que marcó a toda una generación.

Más adelante amplió horizontes incorporándose a la banda de SILVA, uno de los nombres más relevantes del pop y la MPB contemporánea brasileña, actuando en escenarios tan importantes como Lollapalooza o Rock in Rio Lisboa.

Dos mundos aparentemente alejados que hoy conviven en su proyecto en solitario.

«Recordista Mundial Se o Doping Fosse Esporte», el inicio de su nueva etapa

Lo más interesante de «Recordista Mundial Se o Doping Fosse Esporte» es que no se queda en el discurso. La canción funciona porque antes de transmitir una idea, transmite una sensación.

Escuchándola, es inevitable pensar en nombres como IDLES, Rage Against The Machine o incluso LCD Soundsystem. Son palabras mayores, claro. Pero las referencias están ahí: en la tensión de los riffs, en la contundencia de la base rítmica, en esa mezcla entre rabia, baile y comentario social que atraviesa toda la canción.

Las guitarras pesan sin resultar previsibles, el groove hip-hop aporta movimiento constante y la producción encuentra el equilibrio perfecto entre crudeza y precisión. Todo parece colocado exactamente donde tiene que estar.

Y quizá ahí resida la gran virtud de GIU LENDA: consigue que una mezcla de géneros que podría haberse quedado en el experimento funcione con absoluta naturalidad.

El resultado es una canción que golpea como el punk, se mueve como el hip-hop y se queda en la cabeza como los mejores himnos del rock alternativo.

Escúchala a continuación.

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