El director Rémi Bezançon firma esta encantadora propuesta que mezcla comedia romántica, suspense y metacine, y que clausuró la última edición del BCN Film Fest.
Interpretada por Gilles Lellouche y Laetitia Casta, acompañados por Guillaume Gallienne, la película juega constantemente con los códigos del cine clásico para construir una historia contemporánea sobre el amor, la imaginación y el poder de la ficción.
Colette, profesora especialista en el cine de Hitchcock en la Sorbona de París, atraviesa una etapa de profunda monotonía conyugal. Su marido, un reconocido escritor de novelas de misterio del siglo XIX, parece tan atrapado en la rutina como ella, y su relación no pasa precisamente por su mejor momento.
Todo cambia cuando llega al edificio un nuevo vecino: Yann Kerber, un excéntrico director de teatro que invita a todos los residentes al estreno de su particular versión de Hamlet. Poco después, Colette cree ver, a través de la ventana, a Yann en actitud agresiva con su esposa… y termina convencida de que la ha asesinado.
Aunque al principio su marido se muestra escéptico, la acumulación de pistas y el creciente misterio hacen que sus vidas den un giro de 180 grados. Lo que antes era una relación apagada se transforma en una divertida y rocambolesca investigación amateur, convirtiéndolos en una inesperada pareja de detectives.
Pero… ¿hubo realmente un crimen en la tercera planta?
Bezançon construye una película ligera, elegante y muy cinéfila, que funciona como un claro homenaje a Alfred Hitchcock y a todo el universo del suspense clásico. Hay referencias constantes al maestro británico, no solo en la trama, sino también en la manera de jugar con la mirada, la sospecha y la imaginación del espectador.
El film reflexiona además sobre cómo la ficción puede influir en la realidad y transformar la vida de quienes la habitan. Y en el fondo, más allá del misterio, la película habla de una pareja que vuelve a encontrarse a través del juego, la complicidad y la aventura compartida.
La química entre Lellouche y Casta funciona muy bien y regala algunos de los momentos más divertidos del film. La mezcla entre intriga, comedia romántica y metacine está bien equilibrada, logrando una propuesta tan entretenida como encantadora.
Asesinato en la 3ª planta es una invitación a reír, disfrutar y dejarse llevar por una historia que celebra el cine clásico mientras recuerda que, a veces, resolver un misterio puede ser la mejor forma de salvar una relación.
Cinéfila hasta la médula.









