Llegar tarde a un sitio al que ibas con tiempo es una forma bastante sofisticada de estupidez. Llegar tarde porque has ido al sitio equivocado es directamente un género narrativo. Amanda y yo —sobre todo Amanda— conseguimos ambas cosas en menos de veinte minutos.
Nos dijeron “Casa del Reloj, Matadero” y, claro, uno piensa en esa torre con un reloj encima, la más visible en el Matadero. La que dice: “Eh, soy la torre más erecta y el sitio al que vienes”. Pero no. Resulta que la Casa del Reloj no es la casa con el reloj, sino un espacio cultural con nombre de casa con reloj que no tiene por qué tener reloj visible. Madrid es así: te pone pruebas.
Total, que cuando entendimos que no era esa torre tan cuca sino otro edificio con nombre de ficción arquitectónica, ya íbamos un poco pillados. Lo justo para entrar con ese aire de “sí, sí, lo teníamos controlado”.
El evento: la lectura oficial de la shortlist de la décima edición de los Premios Fugaz. Nos sentamos. Amanda ya estaba calibrando la luz, los encuadres, las caras. Yo, en cambio, calibraba otra cosa: cuánto tardaría en perder el hilo de los numerosos datos que debía memorizar, porque no llevaba encima mi libretita bohemia de escritor y el móvil lo tenía con poca batería.
Porque empezaron a caer cifras. Sesenta cortometrajes finalistas. Cuarenta de ficción, diez de animación, diez documentales. Más de seiscientas obras presentadas. Más de sesenta profesionales en el comité de selección. Luego más de mil ochocientos votando. Es decir, una pequeña democracia paralela a la nuetra, donde, en lugar de decidir gobiernos, se decide qué corto te va a hacer sentir mal, bien o incómodo durante… yo qué sé… ¿quince minutos?

Mientras hablaban, yo pensaba que hay algo profundamente humano en esto: reunir a cientos de personas para decidir qué historias merecen ser contadas y luego formar con ellos un ejército que libere al mundo de Donald Trump y el coreano ese que se parece a Majin Buu.
Eso sí, entre dato y dato, había cosas muy interesantes. Bastante presencia femenina en dirección —más de un 40%—, especialmente en animación, donde casi dominaban el terreno. También una diversidad lingüística que desmonta un poco esa idea de que todo se hace en castellano y punto. Y, sobre todo, una tendencia temática bastante clara: enfermedad, vejez, fragilidad. Es decir, que el cortometraje español está, en estos momentos, mirando de frente a lo incómodo. A lo arrugado, canoso, senil… Como digo: a lo incómodo.
Pero hubo momento realmente interesante, que vino al principio, y que todavía no he comentado. Proyectaron el corto ganador del año pasado: Una cabeza en la pared.
Vaya cortazo. “Asi que este es el nivel…”
Digo “cortazo” porque es un gran corto y porque parece que añado el metraje que se merece a la cinta con este sufijo. En serio, acabé preguntándome si habría toreros veganos.
Salí de la proyección con esa sensación rara de haber visto algo que no sé explicar del todo, pero que se ha quedado. Y eso, supongo, es lo que buscan todos los que estaban en esa lista de sesenta.
Al terminar todo, la gente se movía, enérgica, feliz, hablaba, comentaba nombres, hacía quinielas invisibles. Ese pequeño ecosistema donde todos parecen tener una opinión formada y, al mismo tiempo, provisional.
Amanda seguía a lo suyo, cazando momentos. Yo pensaba en la próxima gala de junio, en Kinépolis, con mil personas aplaudiendo resultados que, en el fondo, ya están medio decididos en conversaciones como estas. Porque los premios funcionan así: son la parte visible de un proceso mucho más difuso, más humano…
Salimos del edificio —el correcto esta vez— y el aire de Madrid hizo ese cambio de temperatura que te recuerda que el día ha avanzado sin pedir permiso.
Temperatura… termómetro…
“Los Premios Fugaz son el mejor termómetro del cortometraje español. Hay más de seiscientas personas haciendo cortos, más de mil ochocientas opinando sobre ellos, y, el año pasado, un puñado intentando entender por qué una cabeza acaba en una pared”.
Selección a concurso o Shortlist de los Premios Fugaz 2026
Enhorabuena a los seleccionados.
FICCIÓN
“21 de octubre”, de Joel Cánovas
“¡Por las tetas de Lucía!”, de Paloma Mozo y Anna Carbonell
“¿Tienes un minuto?”, de Yago Casariego
“Abril”, de Alexandra Iglesias
“Afasia”, de Álex Marín
“Aigua salina”, de Ivet Moreno y Abraham Delgado
“Amarraditos”, de Arturo Mombiedro Lozano
“Antón”, de Mikel González Beorlegui
“Buitres”, de Santi Alvarado
“Cara de cona”, de Guillermo de Oliveira
“Chicken Jazz”, de Imanol Ruiz De Lara
“Discordia”, de Álvaro Amate
“El color gris”, de Marina Velázquez Benítez
“El Revisor”, de Jandro
“Epifanía”, de Chiqui Carabante
“Faustino”, de German Mairen
“Ginoide”, de Celia Galán
“Homing”, de Hansel Rodrigues y Elizabeth Atherton
“I walked through the wall”, de Pablo Larcuen
“In Memoriam”, de Teresa Bellón y César F. Calvillo
“Insondable”, de Pablo Guirado
“La Línea Roja”, de LSDavid (David Labajos Sáez)
“La última canción”, de María Lorente-Becerra
“Lo que no se ve”, de María Algora y Mikel Bustamante
“M.A.T. (Molt alta tensió)”, de Joan Alamar
“Macarena, una comedia espiritual”, de Nazaret Beca y Rodrigo Sancho
“Montecarlo 67”, de Rubén Guindo Nova
“Pordentro”, de Álvaro G. Company y Mario Hernández
“Señuelo”, de Martha G. Ayerbe
“Ser un hombre”, de Lucas Parra
“Sí se enteran”, de Beltrán Peralba
“Te dejo el mar”, de Alfredo Andreu Ríos
“Tenéis que verlo”, de Nacho Solana
“The one minute problem”, de Nicolás Delgado de la Cámara
“Tiempo y Perdón”, de Teresa Trasancos
“Tú no”, de Marta Albert González
“Último superviviente a bordo”, de Jorge Blas Borroy
“Un buen Salvaje”, de Joan Vives
“Una vocal”, de Polo Menarguez
“Videoclub 2021”, de Guillermo Polo
ANIMACIÓN
“Baile con la Muerte”, de Carlota Massó
“Con café (Cuentos con la C)”, de María Manero Muro
“El aspirante”, de Sam Orti
“El Cuerpo de Cristo”, de Bea Lema
“El Fantasma de la Quinta”, de James A. Castillo
“El mismo”, de Virginia Curia
“Ma-ma”, de Isabel María Monge Guerrero
“One-Way Cycle”, de Alicia Núñez Puerto
“Pinchu es así”, de Carmen Córdoba
“Pobre Marciano”, de Álex Rey
DOCUMENTAL
“Abril, hoy no es invierno”, de Mabel Lozano
“El ressò de la mirada”, de Carles Bover
“Estigma”, de Pilar García Elegido
“La fuerza del silencio”, de Samuel Vela
“Luz”, de Aner Etxebarria
“Memento fabulam”, de Candela Núñez Gutiérrez
“Mortal y Rosa El Cortometraje”, de Sonia Tercero Ramiro
“No Oblidem”, de Carlos López Rey
“Sin miedo ni culpa”, de Rocío Sánchez
“Vencejos”, de Manu Arzá y Álvar Alonso
Perro de los humores del infierno y campeón de espantar palomas en los parques.









