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Una multitud interminable serpenteaba en la entrada del Teatro Lara el pasado miércoles. No era una nueva función de La Llamada, no era un concierto de un artista internacional con 50 años de trayectoria. Tanta expectación era despertada por un nombre, una chica de Úbeda cuya música ha derribado todos los tiempos del verbo “conquistar”. Ella es Zahara.

Era su noche. No precisaba de telonero, su sola presencia era suficiente. Vestía pantalones pitillo negros y una chupa estampada con el título de su nuevo álbum, Santa. Se le notaba nerviosa, emocionada. No era para menos. Su tercer trabajo, el más personal y cuidado de su carrera, es en el que más corazón, tiempo y cariño ha invertido. Probarlo por primera vez ante su público era una prueba de fuego que había que superar. Y lo hizo. Con nota y con arte

Se fue creciendo. Los nervios de los primeros compases se evaporaron en un punto de inflexión que tardarán en olvidar las paredes del Teatro. Fue la rendición a Antonio Vega. “Lucha de gigantes” en acústico, sin artificios, sin amplificadores. Solo su voz y su guitarra. Se bajó del escenario, al patio de butacas, para sentirlo con su sorprendido público. Bien cerca. A pelo. Más tarde diría que había sido un momento “egoísta”, pero lo que ella no sabe es que ninguna persona del teatro lo pensó en aquel momento. Solo se preocuparon por disfrutarlo al máximo.

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Una voz sin roturas, casi angelical, iba evolucionando sobre un sonido que se movió entre una variedad de géneros infinita: pop, rock y hasta psicodelia al más puro estilo Tame Impala se mezclaron en su repertorio. Una amalgama que te invitaba a abstraerte de todo lo relativo al mundo exterior. Incluso Michael Jackson dejó su sello en el primero de los dos Sold Out de Zahara en la capital (el próximo será este miércoles). “Billie Jean” bajó de los cielos en el tono más guitarrero posible.

La cuenta atrás comenzaba a caer sin freno y su carisma, otro de los puntos fuertes de Z, acabó por levantar al público de sus butacas. Una recta final en el que otros de sus nuevos temas, “Caída Libre” y “Crash“, consiguieron poner en movimiento hasta a los más acomodados. Porque en ese momento, la pereza de una noche de miércoles había dado paso a una paz y felicidad colectiva incomparable. Un primer beso más dulce que el sirope de chocolate y caramelo.

Zahara revive. Zahara es medicinal. Pruébenla (sin moderación).

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Crónica by Ray Vegas. Fotos by Fernando de Torres Valentí.