By Silvia García Sánchez

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El pasado fin de semana tuvo lugar la segunda edición del Festival Paraíso en los campos de rugby del campus de la Universidad Complutense de Madrid, que en su primera edición ya se convirtió en una cita indispensable para los amantes de la electrónica o cualquiera que quiera disfrutar de un fin de semana completo en el que no parar de bailar.

El Festival Paraíso apuesta por explorar las diversas vertientes de la música electrónica, y también la relación existente entre la música, el arte y la naturaleza, mediante una serie de intervenciones artísticas, arquitectónicas como el proyecto Plastic Beach de Terrario Arquitectura, o performances como Dentro de María Zulberti.

La primera jornada del festival arrancaba con un solazo que bañaba a los primeros asistentes de media tarde y que abría el nuevo espacio dedicado a la escena electrónica madrileña: el Escenario Nido.

Nosotros entramos con Maribou State inaugurando el Escenario Paraíso (que para ser el escenario principal era bastante reducido de tamaño con respecto al año anterior), quienes han desarrollado un estilo propio, mezclando el lo-fi techno londinense y funk e incluso jazz. Para quienes se acercaron a verlos, dieron un concierto muy agradable y con un sonido lleno de matices con el que era inevitable bailar y calentar motores.

Un poco antes de que estos terminaran, nos mudamos al Escenario Club, en donde estaba el canadiense Jacques Greene dando una clase de lo que la música house debería ser en la escena musical actual. A pesar de su juventud y del poco tiempo que lleva en la escena, no es de extrañar que ya haya pinchado en las mejores localidades y festivales europeos como el MUTAK o el Sónar entre otros. Apostando por un sonido demasiado movido para lo temprano que era, ya auguraba lo que se nos venía encima durante todo el festival mezclando el techno cerrado y duro con beats del hip-hop y el funk, cerrando con un remix de ‘White Ferrari’ de Frank Ocean.

Nos quedamos en el mismo escenario esperando a que saliera IAMDDB, la británica Diana de Brito a la que solamente le acompañaba un DJ, y que demostró por qué es considerada una de las reinas de la música urbana británica. Rapeando con una gran soltura, dio una clase de estilo y de urban jazz a la que nos hubiese gustado quedarnos más, pero tocaba ir al Escenario MANIFESTO by Absolut para ver a Nicola Cruz.

nicola cruz paraiso

La expectación por ver al ecuatoriano era altísima, tanto que el escenario estaba a rebosar de público, que no paraba de bailar con los ritmos tribales, exóticos y tropicales mezclados con sonidos más electrónicos que salían de los altavoces. El espectáculo de visuales que se proyectaban tras él iba en concordancia con las sonoridades andinas que nos regalaba a los espectadores, proyectando modelos tridimensionales de rocas e incluso otras con grabados de civilizaciones precolombinas que no paraban de girar sobre si mismas bañadas por unas luces neones. Uno de los mejores sets de la noche, que consiguieron transportarnos temporalmente a Los Andes.

Tras él llegaba el turno de Raphaël Top-Secret, quien nos devolvía al campus de la UCM de la mano del house parisino de los 80 y 90 mezclado con sonidos afrocaribeños, industriales e incluso boogie que lleva recopilando desde sus inicios en clubs y tienda de discos de París. Otra de nuestras actuaciones favoritas de la noche, que no nos hicieron arrepentirnos de no estar viendo a CHVRCHES en el escenario principal por el buen rollo y el ambiente tan especial que creó con su set.

Nos trasladamos al Escenario Paraíso tras esta demostración de house y club parisino de finales del siglo pasado para irnos más atrás en el tiempo aún con Cerrone, a quien teníamos muchas ganas de ver, por ser uno de los padres de la música electrónica francesa y precursor de grandes artistas como Daft Punk, entre muchos otros. Una leyenda de la música disco, que convirtió la primera mitad de su show en una gran pista de baile con temas como ‘Supernature’, y la segunda parte en una demostración de cómo seguir reinventándose a sus 67 años atreviéndose con nuevos estilos y el electro. Acompañado de Barbara Tucker, batería y teclista, se marcó un concierto y set impecable, que nos hizo olvidar momentáneamente del solape con Ross From Friends en el Escenario Club.

cerrone paraiso

Y tras el groove de Cerrone allí fuimos, a ver al indispensable John Talabot, cuyo set estaría dominado por ese house oscuro, percusivo y lisérgico al que nos tiene acostumbrados.

Para terminar y pensando que pondría el broche de oro a nuestro primer día del Paraíso, acudimos a la llamada de Young Marco, quien prometía hacernos bailar el resto de la noche con el sonido ecléctico que caracteriza a todos sus sets: los ritmos tropicales, el italo y el proto-house. Nada más lejos de la realidad. Mantuvimos la esperanza y nos quedamos hasta el final, esperando algo del estilo al que nos tiene acostumbrados, pero la mayor parte del set consistió en un techno palpitante muy duro mezclado con industrial que para las horas que eran y el público no estaba mal, pero no era lo que esperábamos de él.

La segunda jornada del festival la afrontamos descansados, con algo de agujetas de bailar tanto la noche anterior, pero sobre todo preparados para lo que nos esperaba. Y es que el viernes era tranquilo en comparación con el sábado.

Entramos directos a ver a Channel Tres, que rápidamente nos sedujo con sus bailes y sus mezclas de ritmos house y hip-hop, intercaladas con esos bajos tan graves. Teníamos muchas ganas de vivir en directo temas como ‘Topdown’ o ‘Controller’ y la verdad es que no decepcionó por el buen rollo que desprendía, a pesar de que el sonido del Escenario Paraíso no acompañara.

Del sábado teníamos varias cosas claras, y es que no nos podíamos perder ni a Peggy Gou ni a Motor City Drum Ensemble. Y es que si a la primera se la están rifando en los últimos meses todos los clubs y festivales de electrónica europeos es por algo. Y esto fuimos a comprobar, si las expectativas cumplen con la realidad. Y vaya que si cumplen. Intercalando house con unos ritmos de techno más oscuros, rotos y duros, hizo que el Escenario Club estuviera a rebosar de gente que no podía parar de mover los pies siguiendo el ritmo frenético de la coreana.

peggy gou paraiso

Y por fin llegaba uno de los momentos que más esperábamos del festival, el set de Motor City Drum Ensemble, uno de los pioneros de la música alemana cuya influencia se encuentra en el jazz, el tecno y el soul de Detroit (de aquí su nombre). Considerado uno de los renovadores del house, nos hizo bailar sin parar mezclando funk, jazz y temas clásicos con disco y acid house, demostrando que se puede hacer un set impecable sin la necesidad de que esté marcado en gran parte por ritmos de tecno duro. Motor City Drum Ensemble cerró el set dejándonos con ganas de más, y dando paso a Antal, dos grandes del género mano a mano.

Con el dolor de pies y cansancio y los primeros rayos de sol dimos por finalizado el festival. Un festival muy completo en donde abundaban las opciones (a veces demasiado con algún solape doloroso), reducido, sin aglomeraciones y un poco más concienciado con el medio ambiente que el festival medio. Esperamos que este solo sea uno más de los muchos años que le quedan al Festival Paraíso.