Editors llevan más de dos décadas al pie del cañón, publicando discos brillantes y tocando por todo el mundo. Acaban de publicar hace unos días su nuevo álbum, Surface, Echo & Sound, y en él exploran (una vez más) nuevos sonidos y melodías. Porque si por algo se caracterizan los británicos es por no quedarse encorsetados en un único género, explorando en cada uno de sus trabajos nuevas formas de conectar con su tremendamente fiel audiencia.
Asiduos a algunos de los mejores festivales españoles, Editors volverán en enero a nuestro país para presentar en directo su nuevo disco y repasar las canciones que les hicieron enormes. Esta vez en su gira salas, la cual pasará a finales de enero de 2027 por Madrid (La Riviera), Barcelona (Razzmatazz) y Valencia (Auditorio Roig Arena).
Hablamos con Russ, bajista de la banda, sobre el actual rumbo de la banda y muchas más cuestiones.
Entrevista a Editors
Tras más de 20 años y ocho discos, Editors nunca ha repetido realmente la misma fórmula. ¿Qué os mantiene con la suficiente curiosidad como para seguir cambiando de rumbo en lugar de intentar recrear algo que ya funcionó?
El aburrimiento y las ganas de explorar. Creo que todos nuestros discos encajan de manera coherente entre sí; simplemente nos centramos en elementos diferentes para cada álbum.
Después del universo tan electrónico de EBM, Surface, Echo & Sound suena mucho más orgánico y humano. ¿Volver a tocar juntos en una misma habitación era algo que necesitabais conscientemente en este momento de la trayectoria de la banda?
Totalmente. Creo que cuando haces un disco muy electrónico, el elemento humano se pierde; la sensación de la forma en que tocas desaparece y todo se vuelve muy robótico, como un metrónomo. Con este álbum queríamos sentir la energía en la habitación mientras tocábamos, ese gusanillo instantáneo que surge cuando todos estáis conectados.
Habéis descrito EBM como el «jefe final» a la hora de hacer un disco de rock electrónico. ¿Alcanzar ese punto facilitó el desprenderse de ese sonido y explorar algo completamente diferente?
Sí. Por mucho que nos guste la intensidad de EBM, necesitábamos volver a tocar como una banda. EBM se hizo en la recta final del COVID, por lo que fue un proceso remoto, distante y grabado por separado en su mayor parte. Creo que eso se nota en el disco.

La guitarra acústica es el corazón de cada canción de este álbum, mientras que la mandolina también se convierte en una pieza clave del sonido. ¿Cómo cambió la introducción de estos instrumentos la forma de componer y arreglar los temas?
La acústica de Tom suele ser el punto de partida de muchas de nuestras canciones, pero normalmente la quitamos al grabar si decidimos apostar por un piano o una guitarra eléctrica como instrumento principal de acompañamiento. Creo que, al estar tocando todos en la misma habitación con ella integrada en el sonido, tenía que quedarse. La mandolina acabó sumando al conjunto de todo el disco porque funcionaba muy bien con la sonoridad y con esa vibra a R.E.M. que teníamos como referencia.
Hay un contraste fascinante en el álbum entre la ansiedad y la alegría: el disco aborda el miedo y el ruido de la vida moderna, pero también el encontrar consuelo, amor y evasión. ¿Intentabais capturar ese equilibrio de forma consciente?
Creo que sí. Con la paranoia moderna que nos rodea y el auge de la IA, ¿cómo no va a estar la ansiedad en un pico alto a nivel mundial? Sin duda creo que encontramos refugio en las personas, y eso es clave en este álbum.
«Much Love» llevaba metida en un disco duro más de diez años. ¿Qué dice de una canción el hecho de poder dejarla intacta durante una década y, aún así, encontrar en ella algo que merece la pena rescatar?
Estaba asociada a una época complicada para la banda. Originalmente trabajamos en ella con Chris, el guitarrista original, en 2009, pero tras varios intentos fallidos de sacarle partido, la dejamos aparcada. Creo que es bueno dejar reposar algo un tiempo si has agotado las vías sin conseguir un resultado claro; necesitaba un enfoque fresco.
Hay una calidez e intimidad muy reales que recorren canciones como «Shadow», «Butterfly Wings» o «The Hills We Died Upon». ¿Crees que a veces se malinterpreta a Editors al centrarse demasiado en la oscuridad y pasar por alto el amor y la esperanza de vuestras letras?
Vaya, totalmente. Siento que, a medida que hemos ido cumpliendo años, este es el tipo de canciones a las que la gente vuelve. «No Sound But the Wind» fue un tema enorme para nosotros en Bélgica, y «The Phone Book», sin haber sido nunca un sencillo de The Weight Of Your Love, sube constantemente en nuestras cifras de streaming. Me encantaría que en el futuro lanzáramos una canción de este estilo como single.
Lleváis como banda más de dos décadas. ¿Sientes que ahora tenéis menos miedo a la hora de confiar en vuestro instinto? Justin comentó que en este disco hay momentos en los que antes os habríais lo pensado dos veces.
Mmm, no estoy seguro de eso. Siento que todo fluyó de forma muy natural; nos concentramos en un proceso más sencillo, me imagino que se refería a eso más que a romper esquemas.
El álbum se grabó en un polígono industrial bastante común en Gloucestershire y, sin embargo, lo describís con una cualidad panorámica, casi cinematográfica. ¿Cuánto de esa atmósfera vino del lugar donde hicisteis el disco y cuánto de lo que aportasteis vosotros a la sala?
Creo que lo esencial del arte es que plasmas pensamientos, conceptos e ideas en una obra, ya sea música, pintura, cine o literatura. Lo que buscas es presentar esa idea. No creo que importe necesariamente dónde se haga, qué lleves puesto o la zona en la que estés; seguro que se han escrito grandes libros en portátiles desde los sitios más sencillos. La sala en la que trabajamos era cómoda y un espacio fantástico, y la acústica definitivamente ayudó a conseguir ese sonido cinematográfico que teníamos en mente.
Estabais viendo películas de guerra mientras trabajabais en «Happiness», y otras canciones tienen referencias muy distintas, desde R.E.M. hasta The Cure o el rock clásico. ¿Qué importancia tienen esas influencias externas a la hora de crear una atmósfera concreta en el estudio?
Ja, ja. Sí, Elliot, Justin y Ed se quedaron a vivir en el estudio mientras trabajaban y hacían noche de peli un par de veces por semana. Justin ve un montón de películas bélicas; creo que nunca ha visto una de terror… Quizá si lo hiciera llegaríamos a la cima del árbol gótico. Creo que las referencias a veces ayudan a dirigir una canción; otras pueden llevarte por el buen camino o por uno malo, como cuando terminamos sonando a Goo Goo Dolls en lugar de a R.E.M.
Si alguien ha seguido a Editors desde The Back Room hasta Surface, Echo & Sound, ¿qué crees que reconocerá inmediatamente como «muy Editors» en este disco y qué podría sorprenderle?
Creo que un tema como «Call It In» es muy Editors, se siente muy de la banda. «Rescue» es probablemente un territorio nuevo, y «Shadow» también lo es en cierto modo. Tampoco creo que nada vaya a pisotear los esquemas de nadie; es tan accesible como un disco de R.E.M. o de The Cure, no queríamos marcarte nuestro momento drum & bass a lo Bowie todavía. Creo que ya soltamos toda la experimentación en los últimos dos discos, EBM y Violence.
¿Existe todavía algún sonido, instrumento o territorio musical concreto que sintáis que Editors no ha explorado aún pero os gustaría probar?
Creo que podríamos hacer más cosas instrumentales, aunque no sé hasta qué punto le gustaría eso a los fans de Editors. Tampoco es que estemos buscando ningún territorio musical en particular, pero sí queremos seguir componiendo música emocionante, y eso significa quitarse las cadenas.
Siempre nos gusta preguntar esto a las bandas: ¿qué artistas o grupos actuales os están llamando la atención y a quiénes recomendaríais descubrir?
Fui a ver a The Tubs la semana pasada y estuvieron geniales. Me gusta mucho el nuevo disco de Neil Young, aunque me imagino que la gente ya sabe quién es. El nuevo álbum de Julia Jacklin está francamente bien si no conocéis su trabajo.
Para terminar, ¿estáis familiarizados con la escena musical española? ¿Y qué opináis del público español?
Un poco. Conozco a bandas como Love of Lesbian y Fangoria porque hemos tocado juntos en festivales o conciertos. Además, uno de mis DJ favoritos es John Talabot. El público español se ha portado de maravilla con nosotros a lo largo de los años y se lo agradecemos enormemente. La fecha de Madrid fue la que más rápido se agotó tras el anuncio y siempre ha sido un público increíble. Estamos deseando poder tocar parte de este disco allí en enero y disfrutar de la maravillosa cultura española.
Fundador y Director de wakeandlisten.com. Siempre con música.








