Varios discos de altísima calidad de Arctic Monkeys tienen la culpa de este debate, el de elegir su mejor álbum. Es complicado elegir sólo uno de ellos, pero en la vida hay ocasiones en las que hay que mojarse.

Por ello, hoy elegimos dos de los discos de los británicos como su mejor trabajo: el primero, su debut Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, y el cuarto, Suck It And See. Unas razones para decantarse por uno y otras razones para hacerlo por el otro. Siempre teniendo claro que ambos son magistrales.

Ah, y luego te toca elegir a ti.

 

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

By Ray Vegas

 

La importancia de un disco se puede medir en base a tres factores clave: número de copias vendidas, éxito de crítica e influencia a lo largo del tiempo. En este caso, el primer disco de Arctic Monkeys destrozó (para bien) todas estas variables. Porque es evidente que Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not es una maravilla de principio a fin, y es sin lugar a dudas el mejor trabajo de la banda británica.

A nivel de ventas el disco hizo historia. Tras apenas un día en el mercado alcanzó las 113.000 copias vendidas, cifra que llegó a 363,736 en su primera semana en las tiendas. De esta forma se convirtió en el álbum debut que más rápido se vendía en la historia de Reino Unido. A ello ayudó Internet, en concreto Myspace, que catapultó el hype por los de Sheffield a niveles nunca vistos previamente en un grupo.

Junto al éxito de público llegó el de la crítica. Los medios hablaban maravillas de aquel álbum, tanto de sus singles más potentes como de las canciones, a priori, menos llamativas que lo formaban. Desde los contundentes “When The Sun Goes Down“, “The View From The Afernoon“, “From The Ritz To The Rubble” o su primer single, “I Bet You Look Good On The Dancefloor“, hasta las más calmadas pero no por ello menos gloriosas “Riot Van” y “Mardy Bum“.

 

 

Todos los temas formaban un bloque sólido y de calidad tremebunda difícil de alcanzar para una banda novel. Ni una canción estaba metida de relleno.

Y cómo olvidar el cierre del disco, “A Certain Romance“, posiblemente uno de los finales más acertados de la historia de la música. Cinco minutos y medio de balada que pasa por todas sus etapas: potencia inicial con un Matt Helders desatado en la batería, riff romántico y emotivo que da forma al tema durante todo su cuerpo y éxtasis final con un solo memorable que derretía mentes y abría corazones.

 

 

Y por último, no hay que olvidar el factor sentimental de estas doce canciones. El debut de Arctic Monkeys marcó a una generación, tanto a nivel personal como profesional, influyendo en el sonido de diferentes bandas que despuntarían años después. Los que crecieron con él aprecian las guitarras y los riffs de manera significativa, y siempre recordarán con melancolía aquellos años en los que un enclenque e inocente Alex Turner mantenía su acento de Sheffield y no se preocupaba apenas por su aspecto. Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not siempre será el disco de cabecera de los fans que acompañan (fielmente) a Arctic Monkeys desde sus inicios.

 

 

Suck It And See

By Daniel Santamaría

 

No hay ninguna duda de que Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not es uno de los mejores debuts musicales de la historia, y que muchos de sus himnos atemporales han influido a toda una generación. Sin embargo, no creo que sea el disco más compacto de los Arctic Monkeys. Y esto es algo perfectamente comprensible, ya que Alex Turner y compañía tenían menos de 20 años durante su grabación. Su juventud no se nota únicamente a nivel de cohesión de sus canciones y temáticas, sino también a nivel técnico, y no quiero causar malentendidos con esto, el LP posee piezas maravillosas que requieren gran destreza a los instrumentos, pero la evolución en cuanto a habilidad y recursos es realmente palpable en el grupo con el paso de los años (especialmente en Matt Helders y Nick O’Malley). Esto ayuda a crear canciones más profundas y complejas.

 

 

¿En qué momento llega Suck It And See? pues realmente lo hace en una etapa de madurez y gran inspiración. Los de Sheffield habían realizado un movimiento de ruptura con su sonido anterior, y Humbug era un disco realmente mucho más denso y sombrío, enormemente influido por Nick Cave y enmarcado en un sonido post-punk revival. Este cambio no gustó a algunos fans pero sin duda les hizo mejor banda. Poco tiempo después Suck It And See sería el disco de consagración de toda su carrera.

Basta con escuchar sus primeros minutos para poder apreciar “She’s Thunderstorms” y “Black Treacle” son melodías pop hechas con un gran mimo y cuidado en cada detalle. En los siguientes momentos, es cuando realmente se ve a Alex Turner asentado como una gran estrella rock por primera vez:  la convicción y carisma de la movida “Brick By Brick” o la pegadiza “The Hellcat Spangled Shalalala” no habían sido mostradas de forma tan potente anteriormente. Incluso “Don’t Sit Down Cause I’ve Moved Your Chair” parecía anticipar toda la ola de revival psicodélico que apreció años después.

 

 

La mitad del disco encierra cortes más rockeros que serían impensables de escuchar en los primeros años de los Arctic Monkeys, y conectan muy bien entre sí. Y es que Suck It And See es un LP realmente variado; De los momentos más rocketos y acelerados pasamos a un intervalo de baladas que acabaron inspirando la banda sonora de Submarine. 

Estamos de acuerdo en que “A Certain Romance” será una de las mejores formas posibles de cerrar un concierto (e incluso sea su tema más redondo) pero “That’s Where You’re Wrong” le mantiene muy bien el tipo, y cuenta con uno de los mejores trabajos de guitarra en toda la carrera del grupo. Los siguientes meses a su publicación parecían confirmar que los Arctic Monkeys estaban tocados por una varita mágica. “Evil Twin” era otro tema perfecto que hubiese encajado en el LP a la perfección, y “R U Mine?” supuso la cima de su éxito, aunque finalmente entró en su siguiente disco.

 

 

Puede que Suck It And See no sea el disco más amado por sus fans, pero sin duda es el trabajo más compacto y variado de los Arctic Monkeys. Un trabajo firmado en una época de madurez y consolidación en la que parecían capaces de comerse el mundo.

 

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