La escena musical española vive probablemente uno de sus mejores momentos. Algo empieza a hacer click en la mente de los grupos nacionales, que ya no recurren a componer en idiomas ajenos sino que apuestan cada vez más por expresar sentimientos en palabras castellanas. Ejemplos como los Mujeres, que encontraron un sello de identidad más hipnotizante con el paso del inglés al español, se multiplican. Y de esto, bien se han dado cuenta ciertos sellos e iniciativas como el Invernadero fest. Aunque en este último caso las jornadas no se llenen de bandas exclusivamente españolas o en español, sí que ayuda a fomentar todos esos grupos en auge del panorama actual.

Y así es como un día cualquiera de marzo se juntaron Biznaga, La Plata, Cariño, Her’s, Baywaves y Miqui Brightside. Vayamos por partes.

La promesa de El Invernadero FST! de este inicio de mes era convertir la plaza de toros de Madrid en un lugar al que querer ir para disfrutar de una velada musical dentro de un invernadero. El concepto se presentaba ante todo atractivo. Sin embargo, la mala gestión y la poca previsión hicieron que este invernadero se viniera abajo en sentido metafórico. No se sabe si por falta de organización o por un desinterés del público, pero la venta de entradas habló por sí misma. La solución fue trasladar todo este concepto a la sala Changó. Nada que ver con la promesa inicial, pero al menos esquivando una cancelación como ya pasó con otros de sus conciertos en esa misma semana.

Las condiciones de la sala se sentían como un opresor aliento en el pescuezo. Horarios descuadrados y tiempos limitados dominaban. Como el hecho de que la jornada empezara con el toque electrónico de Miqui Brightside. Algo que con un poco de sentido y tiempo tendría que haber encajado al final de la noche. Baywaves fueron los encargados de tomar el relevo (olvidar aquí el primer párrafo de esta crónica). La banda mitad madrileña, mitad cántabra, funciona lejos de su lengua nativa y no le va nada mal. Con ellos llegamos a una atmósfera flotante de buen rollismo.

Para felicidad, la que proporcionan Stephen y Audun en cada uno de sus directos. Como ellos mismos dictan en ‘Speed racer’, su amor no solo es necesario una noche sino que es susceptible de repetir en bucle.

Del dream pop de Her’s al tontipop de Cariño. El amor (y el desamor) tomaban el escenario. A pesar del “de to se sale” tan repetido por María, este trío entra con fuerza (y más apadrinadas ahora por Jägermusic). ‘Bisexual’ y su particular ‘Llorando En La Limo’ desataron la energía del público.

Los más esperados de la noche probablemente fueron La Plata. Se demostró con sus pocas ganas de irse. Ya que en este caso el ‘Me Voy’, tiempo después de sonar, fue impuesto con un corte brutal e indignante por parte de la organización. Sin embargo, este agridulce detalle no hizo que los valencianos dejaran un mal sabor de boca. Al contrario, siempre es mágico presenciar el aura de María al bajo, los tropiezos de Diego que casi se mata al tropezar con el ampli y el viaje a otro universo de ojos cerrados por parte de Salvador.

El broche de la noche olía a Biznaga. Sus potentes ritmos rompieron con lo anterior para terminar de encender a un público vago de primeras pero que cayó rendido al pogo.

Ya sabéis, ¡sin conflictos la vida no es nada!

Texto by Irene Naranjo

Fotografías by Carla Ferrería