Crónica | Fontaines D.C. en Barcelona (Sant Jordi Club, 2026)

Fontaines D.C. han dejado de preguntarse hasta dónde pueden llegar para empezar a comprobarlo. Y es que lo suyo no es una cuestión de suerte. Con Romance, su anterior álbum, consiguieron llegar a muchos oídos nuevos gracias a un sonido más optimista y reconfortante, pero sin perder aquello que los había llevado hasta aquí. Ahora, con su quinto álbum recién estrenado, Dopamine Chamber, dejan claro que les gusta retorcer la fórmula y seguir explorando nuevos sonidos. Las guitarras continúan siendo una parte fundamental de su identidad, pero ampliar los límites del rock y jugar con texturas sintéticas también les sienta de maravilla.

Mientras tanto, la comunidad que se ha ido formando alrededor del grupo irlandés no deja de crecer. En Barcelona, el Sant Jordi Club se les quedó pequeño: agotaron las entradas en apenas unas horas, y eso que precisamente baratas no eran. Me sorprendió encontrar un público de lo más variado, con varias generaciones compartiendo espacio y sin un perfil demasiado definido, además de una gran cantidad de angloparlantes que, por momentos, me hacían pensar que me había equivocado de ciudad.

Sobre el escenario, Grian Chatten sigue siendo una figura difícil de ignorar. Se pasea de un lado a otro, se acerca al público y levanta los brazos casi como los de un predicador, como si estuviera a punto de transmitirnos una revelación divina, invitándonos a unirnos en comunión. Y lo cierto es que tampoco parece necesitar un gran esfuerzo para tenernos en el bolsillo, el público está tan entregado que basta con un par de gestos y una mirada.

Fotografías por Eoghan Gilmore

fontaines dc 2026 barcelona

Musicalmente, la banda sonó potente e hizo lo que cabía esperar. Es indudable que, aunque las canciones de sus anteriores álbumes siguen levantando las reacciones más efusivas (sonaron I love you, Starburster, Favourite o Jackie down the line), sorprende lo bien que funcionan los nuevos temas con apenas una semana fuera, solo hay que escuchar Mimesis o Japan. Eso sí, cuando Chatten buscaba el apoyo del público, en ocasiones la respuesta no era la que esperaba y se quedaba algo corta: entre la velocidad de algunas letras y el acento irlandés de Chatten, quizá sea pedir demasiado a un público hispanohablante.

También hubo espacio para alguna sorpresa en el repertorio: A Hero’s Death y Death Kink se sumaron al setlist de la noche. Los cambios en el orden de algunas canciones hicieron que, por un momento, más de uno se preguntara si habría hueco para que apareciera Rosalía y se marcasen juntos Where is gone?, su nueva colaboración. No ocurrió, claro, pero por esperar, que no quede.

En definitiva, entre saltos, empujones y algún que otro intento de seguirle la letra a los de Dublín, me fui del Sant Jordi Club feliz y con las piernas cansadas. A los que se hayan quedado con ganas, o quieran repetir, siempre quedará el Primavera Sound 2027, donde Fontaines D.C. volverán a Barcelona, esta vez encabezando el cartel. Para entonces, quién sabe hasta dónde habrá llegado la banda y, con un poco de suerte, ya nos habremos aprendido alguna que otra canción más. Que Grian no tenga que hacer todo el trabajo.

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