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Crónica | EZEZEZ y Silitia en Sala El Sol (Madrid, 2026)

Por Paula Pérez Miranda

La Sala El Sol de Madrid acogió el pasado sábado 17 de enero un concierto compartido que hizo sold out entre Silitia y EZEZEZ, quienes ya pasaron por la sala el pasado 2025. Un combo que fue difícil dejar pasar y la gente lo sabía. Dos de los grupos emergentes de Euskal Herria más sonados durante el 2026 se unían en la capital y eso había que vivirlo.

Silitia abrió la noche con la intro del Inspector Gadget y lo hizo sin tanteos. Lejos de la seriedad que aportaban al ambiente sus trajes y pelucas, con un ligero toque estilístico que recordaba a Michael Jackson, la escena se llenó de manera tajante de ritmos robóticos, punkys, funkys, electros y frenéticos con canciones como Lorearena, hegan hegan, Bien Fantoche, Txumin Lova o TXO!.

Entre canción y canción un sincero “eskerrik asko” estuvo presente en más de una canción y Silitia utilizó sus instrumentos para aportar humor a la noche, rasgueando con la guitarra de manera inesperada acordes de Fito y Fitipaldis que despertaron carcajadas, seguidas de un interludio instrumental de melodías distorsionadas y el grupo de espaldas al público. Una pausa que sirvió para coger impulso con el tema que siguió después: MOISES, que marcó uno de los momentos de más apogeo, con el público ya despierto y casi levitando entre pogos. 

Cerraron con un “Flow marqués”, con Ibai Silicato, cantante de la banda, agarrando un maletín y con toda la sala saltando en bucle al ritmo de su I LOVE SILITIA, dando paso a los que ellos mismos denominaron como “los monstruos”.

EZEZEZ, siguió sin muchas esperas con una intro de guitarra y la mirada firme, con el vocalista Unai Madariaga al frente junto a su característica cara pintada, siempre llena de colores y siempre diferente a la vez. 

Con una mezcla perfecta de guitarras crudas, ironía y punk-rock sin florituras, EZEZEZ llenó la Sala El Sol con un gran repertorio de sus temas, salvaguardados por la bandera de Palestina a sus espaldas, como Arrantzalemarinero, noraezean, zorozelai o laberinto club, encajadas las unas con las otras con comentarios irónicos del propio Unai con los que avisaba a la sala de lo que se venía: “Madrid, ¡llegó el sabor!”. 

ezezez 2026

Y si con “sabor” se refería a buena música, saltos y un directo firme, avisó y no fue traidor. También aprovechó su voz para recordar que hay que cuidarse en los pogos y agradecer el placer de ver una sala madrileña llena con dos grupos que cantan en euskera: “Cuidarse en el pogo, se me cuidan ahí, ¡esperamos que todo el mundo pase un buen rato! Somos EZEZEZ y, ¿es un placer que aun cantando en euskera esta sala esté llena, esto es terrorismo del bueno!”.

Siguieron con temas como Marmitako, Dutxita, EZEZEZ o puntofinal, y destacaron las versiones de algunos de los temas, ya que la banda siempre se acompaña en el directo de trompeta, a cargo de un músico amigo del grupo al que Unai presentó como: “Kike Heredero, trompetista y trompetero, el mejor del mundo entero”, quien deleitó al público con varios solos que bajaron pulsaciones, en los que Unai aprovechó para mezclarse entre el público y volver después a escena alzado entre la masa. 

El final estaba cerca, pero no podían dar por finalizada la noche sin uno de sus broches de oro, en el que el guitarra Eneko Ajangiz, canta una canción aleatoria que, de alguna manera mágica y aunque no tenga nada que ver con su música, siempre conecta con el público. Y en esta ocasión no falló. La elegida para la noche fue Umbrella de Rihanna

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Para cerrar, Unai volvió a tomar el espacio cantando un sincero y colosal “Adiós con el corazón”, con el que despidió dos conciertos bien emparejados y sin artificios. 

Silitia y EZEZEZ llenaron la Sala El Sol con un directo provocativo y con personalidad, que fue todo un deleite para los sentidos. ¡Esperamos con ansia un bis de este dúo para lo que queda de 2026!

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