Entrevista a Gurriers: «En nuestros conciertos queremos que la gente se sienta segura dentro del caos»

Gurriers acaban de lanzar su segundo disco, Nobody’s Coming To Save You, un trabajo con un sonido crudo, potente y que desprende espíritu punk de principio a fin. Suenan grandes, suenan rotundos, transmiten la sensación de que su evolución está a punto de eclosionar y ya se atisba un horizonte plagado de grandes escenarios.

Había que hablar con ellos sobre su crecimiento como banda, el sonido de su nuevo trabajo y, por supuesto, de su opinión sobre el mundo actual.

Entrevista a Gurriers

Habéis pasado de tocar en salas con capacidad para 250 personas a festivales, Later… with Jools Holland y conciertos en grandes recintos como teloneros de bandas como Turnstile y Kneecap en muy poco tiempo. ¿Cuándo os disteis cuenta de que os habíais convertido en una de las bandas más excitantes del momento?

Que ahora mismo nos consideren una banda excitante es genial y un auténtico privilegio. Aunque nosotros nunca nos hemos visto realmente así. Siempre hemos intentado ser la mejor banda que podemos ser y seguir llevándonos a nosotros mismos y a nuestra música cada vez más lejos.

Habéis dicho que componéis las canciones teniendo en mente el entorno en el que van a ser escuchadas. ¿Cómo se escribe una canción para un escenario mucho más grande sin perder esa sensación de peligro e intimidad que se consigue en una sala pequeña?

Mark comentó que las canciones de nuestro primer álbum estaban pensadas para salas pequeñas, de unas 200 personas: eran ruidosas, abrasivas y casi inmaduras en su sonido de garage punk. Pero cuando teloneamos a Inhaler el año pasado tocamos en salas mucho más grandes y nos dimos cuenta de que esas mismas canciones también funcionaban muy bien en esos espacios. Así que, definitivamente, nos propusimos hacer este disco pensando en salas y espacios más grandes.

El título de Nobody’s Coming To Save You puede sonar bastante desolador, pero vosotros lo habéis descrito casi como lo contrario: una llamada a la acción colectiva. ¿Os interesa especialmente esa distancia entre lo que una canción parece decir a primera escucha y lo que realmente significa en el fondo?

Siempre me han interesado las interpretaciones. Las palabras tienen significado, pero también llevan consigo muchísimo peso y muchas capas, y quiero que la gente tenga su propia interpretación de lo que escribo, porque la interpretación de cada persona será diferente. Pero, en última instancia, si tiene un significado propio para ellos, ¿quién soy yo para decir que están equivocados?

La canción también surgió a raíz de una crítica que os reprochaba hablar de política sin ofrecer respuestas. ¿Te molestó esa crítica o te dio el empujón que necesitabas para escribir la canción?

Sí, me molestó. Sentí que era una crítica negativa por nuestras opiniones, más que sobre el arte. Sé que somos una banda política, pero no somos un grupo político. Somos más como periodistas que exponen hechos. No podemos darte el sentido de la vida ni el significado del mal.

A lo largo de las letras aparecen referencias a Beckett, Kurt Vonnegut, Rebecca Solnit, Žižek y Mark Fisher. ¿De dónde surge esa necesidad de introducir literatura, filosofía y pensamiento político en unas canciones que, al mismo tiempo, son tan físicas y viscerales?

Siempre me han fascinado estos escritores y siempre he considerado que su forma de escribir ha tenido una enorme influencia en mí. Quiero que otras personas sientan el peso de esa influencia. Aunque sí creo que ellos pueden explicar el mundo mejor que yo.

“Party Lines” aborda la contradicción de unos gobiernos que proporcionan ayuda mientras al mismo tiempo venden o suministran armas, y fue escrita mientras seguíais la situación en Sudán. ¿Cómo decides cuándo una historia o preocupación política merece convertirse en una canción, en lugar de ser simplemente algo de lo que necesitas hablar fuera de la música?

Realmente no decido ninguna de esas cosas. Tomo nota. Un día escribí las palabras «ver sangre desde las estrellas», horrorizado por el hecho de que la violencia en Sudán fuera tan extrema que se pudiera ver la sangre en una imagen de satélite de una zona del país. Me impactó y, cuando escribí “Party Lines”, esa frase seguía apareciendo, así que terminó creando la narrativa de la canción.

Hay un equilibrio interesante en el álbum entre mirar hacia fuera y mirar hacia dentro: “I Wish I Was” habla de echar de menos a tu pareja mientras estás de gira, mientras que “Crybaby” resulta estar relacionada con una relación complicada con el alcohol. ¿Fue más difícil escribir sobre vosotros mismos que sobre todo lo que sucede a vuestro alrededor?

Sí, es más difícil escribir sobre mí mismo porque tengo que ser crudo y sincero y mirarme en el espejo para ver quién soy. La gente escuchará este disco y verá cómo se cae una determinada máscara.

“Nothing Happens Twice” reúne lo absurdo del estado del mundo, Waiting for Godot e incluso la idea de la «internet muerta». ¿Os atrae especialmente encontrar conexiones entre ideas aparentemente inconexas y convertirlas en canciones?

Sí, siempre me gusta hacer que las cosas que me interesan mucho en ese momento se relacionen o funcionen juntas. Aunque fue Charlie, de la banda, quien llegó a la interpretación de que la canción hablaba de la teoría de la internet muerta y los bots, y sentí que también tenía que ser eso. Fue como hacer ingeniería inversa a través de mis pensamientos dispersos y descubrir con el tiempo de qué trataba realmente.

Para este segundo álbum trabajasteis con Mark Bowen y Loren Humphrey, y queríais que las canciones sonaran más grandes, con capas de guitarras y una producción más tridimensional. ¿Hubo algún momento concreto en el estudio en el que pensasteis: «Esto ya no suena como los Gurriers del primer álbum»?

Sí. La atención al detalle de Loren y Bowen, y el uso de más ideas de producción, añadieron capas a las canciones de una manera que las hizo más expansivas, dramáticas e incluso experimentales. Tenemos muchas ideas de sintetizadores y baterías electrónicas en este álbum, y nos pareció que encajaban. Además, mi sonido favorito del álbum está en “Drones”, donde Pierce, el batería, tocaba con un cubo de basura de acero para conseguir ese sonido tan contundente.

El álbum pasa de la tensión de “Drones” al desparpajo melódico de “Pins” y a la energía dance-punk de “Party Lines”. ¿Hasta qué punto es importante para vosotros que un disco de Gurriers resulte impredecible, en lugar de limitarse a ser descrito como un disco de punk?

Tiene que ser siempre impredecible. Tenemos un conocimiento muy amplio de distintos géneros y sabemos lo que queremos cuando hacemos un disco. Queremos que sea emocionante y que no suene siempre igual.

Hay una frase de Dan Savage que parece capturar muy bien el espíritu del álbum: enterrar a tus amigos por la mañana, protestar por la tarde y bailar toda la noche. ¿Es esa combinación de rabia, celebración y supervivencia la mejor manera de describir dónde están ahora mismo los Gurriers?

Creo que describe cómo podemos sobrevivir en este mundo, cómo podemos luchar contra el sistema que está en nuestra contra, que quiere que odiemos a los demás para crear tensión y división, mientras ellos juegan a ser reyes y reinas y se salen con la suya. En un concierto de Gurriers queremos que la gente se olvide del mundo durante una hora. Que baile toda la noche.

Después de Come And See, ¿qué queríais demostraros a vosotros mismos con Nobody’s Coming To Save You? ¿Qué podía hacer esta banda en su segundo álbum que no hubiera intentado en el primero?

Queríamos demostrarle a la gente que somos una banda importante, capaz de madurar en su forma de hacer música y de componer canciones, y que se nos vea como algo que merece la pena observar y escuchar.

Ahora estáis llevando estas canciones por Europa, incluyendo Madrid y Barcelona en noviembre. ¿Qué esperáis de estos conciertos?

¡Lo que espero de todos los conciertos! Que la gente se sienta segura dentro del caos.

Para terminar, queremos que durante un momento seáis vosotros quienes marquen tendencia: ¿qué bandas o artistas que están haciendo música ahora mismo os tienen enganchados y a quién recomendaríais a alguien que quiera descubrir algo nuevo?

Theatre, Madra Salach, Enola Gay, Child of Prague. Irlanda es ahora mismo un auténtico tesoro musical.

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