Si hay algo capaz de hacerme volver a la universidad sin necesidad de matricularme otra vez, es Noches del Botánico. Pensaba que la última vez que pisaría Ciudad Universitaria sería para recoger el título, pero cada verano este festival me demuestra lo contrario. Y es que este festival, además de traer artistas increíbles, tiene la extraña capacidad de regalarme una pequeña crisis de nostalgia y hacerme sentir, por unas horas, como si siguiera en la época universitaria.
Aquella noche, por momentos, incluso era fácil sentirse de Erasmus. La culpa la tenían los brasileños Gilsons y los italianos Nu Genea, que llegaban a Noches del Botánico en formato Live Band.
Gilsons lo tenían claro, querían transportarnos durante un rato a una playa de Brasil. Y gracias a ese sonido cálido, relajado y tremendamente veraniego, lo consiguieron. Fue la mejor forma de entrar en el ambiente de la noche.

Un servidor había venido por Nu Genea. Los italianos presentaban su tercer largo, People of the Moon, uno de esos discos a los que das al play y te olvidas de que existe el botón de siguiente, especialmente si disfrutas de ese equilibrio entre disco-funk, y afrobeat.
Cabe destacar que, en este último trabajo, el dúo italiano cuenta con la colaboración de nuestra María José Llergo en tres canciones. Así que podéis imaginar la ilusión cuando, apenas unos minutos antes del concierto, ella misma confirmó que iba a salir al escenario para cantarlas con ellos.
Empezó el concierto y aquello ya no tenía remedio: era una auténtica fiesta. El formato de banda sonaba de lujo, las cantantes se comían el escenario y bailar salía solo. Vamos, mi contador de pasos no descansó en toda la hora y cuarto de concierto. Y si alguien consiguió quedarse quieto, desde luego yo no lo vi.

Además de las nuevas canciones, sonaron las favoritas Marechià, Tienaté y Bar Mediterraneo.
De napolitano seguimos sin saber nada, pero acabamos todos cantando ese-o-ese-o-ese-o junto a María José Llergo y compañía como si lleváramos toda la vida haciéndolo, y con unas ganas tremendas de volver a escucharlo cuanto antes. Nu Genea, volved cuando queráis.
Escucho música compulsivamente, voy a conciertos siempre que puedo y luego intento resumirla en recomendaciones para que descubras tu próximo grupo favorito. Casi siempre entre canciones íntimas, melodías que se pegan sin avisar y ritmos que invitan a cerrar los ojos.









