The Next Movement: groove, soul y funk futurista en Karma Dojo, su nuevo disco

El funk de The Next Movement no entiende demasiado de freno. El trío suizo lleva más de 1.500 conciertos convirtiendo el groove en una cuestión casi física y ahora concentra toda esa experiencia en Karma Dojo, un álbum que cruza neo-soul, jazz, funk, R&B y psicodelia con una energía que parece diseñada para escucharse con el volumen más alto de lo razonable.

Publicado el pasado 18 de septiembre, Karma Dojo representa una nueva etapa para una banda que ha construido buena parte de su identidad sobre el escenario. No hay demasiada distancia entre lo que son en directo y lo que proponen en este disco: música física, virtuosa y profundamente rítmica, pero también cálida y con espacio suficiente para que cada instrumento respire.

Te contamos todo sobre el álbum.

Tres músicos, un sonido que parece imposible

La formación de The Next Movement tiene algo de magia. Sobre el papel son solo tres: J.J. Flueck a la batería, samples y voz principal; Pascal “P” Kaeser al bajo, sintetizadores y coros; y Sam Siegenthaler a la guitarra y coros. Sobre el escenario, sin embargo, consiguen llenar el espacio con una contundencia que multiplica la sensación de estar ante una banda mucho más grande.

Su fórmula combina neo-soul, funk, R&B y groove, pero la palabra que mejor define su propuesta probablemente sea energía. Una energía que les ha llevado a escenarios como el Blue Note de Milán, Porgy & Bess de Viena o Moods de Zúrich, además de festivales como Leverkusener Jazztagen, Black Sea Jazz Festival, Saulkrasti Jazz o Enclave de Agua en España.

Karma Dojo nace del choque entre soul, jazz y funk

El nuevo disco se construye alrededor de una mezcla tan clásica como poco conservadora. En Karma Dojo conviven la sabiduría del soul vintage, la libertad del jazz, la suciedad del funk y una electricidad psicodélica que aparece cuando una banda encuentra su punto exacto de conexión. El resultado es un álbum en el que el groove deja de ser simplemente un recurso musical para convertirse en una especie de disciplina. Y, a partir de ahí, en libertad.

Esa idea atraviesa todo el concepto del álbum. Karma Dojo no parece pensado para funcionar como música de fondo. De hecho, la propia presentación del vinilo propone otra experiencia: aguja abajo, luces apagadas y toda la atención puesta en la música. Una cara cambia tu postura; la otra, tu perspectiva. Escuchado a solas puede convertirse en una especie de meditación. Compartido, en una ceremonia.

El futuro del funk pasa por seguir tocando

Después de su etapa More Cowbell y de trabajos como Never Coming Down, Funk Love Ecstasy o Is It Real?, The Next Movement afrontan esta nueva etapa ampliando todavía más su sonido. Karma Dojo profundiza en esos ritmos precisos, los solos instrumentales y la calidez lírica que ya forman parte de su identidad, pero apunta también hacia un territorio de funk futurista y soul.

Y ahí está buena parte de su atractivo. The Next Movement no necesitan disfrazar el funk para hacerlo contemporáneo. Lo tocan con una precisión quirúrgica, lo llenan de groove y dejan que tres músicos hagan el trabajo de una banda entera. Después de más de 1.500 conciertos, la experiencia se nota: Karma Dojo suena como un disco hecho por gente que sabe exactamente dónde quiere llevarte.

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