By Irene Naranjo

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«De festival en festival nos vamos cruzando». Posiblemente, esta frase con la que The New Raemon comienza su ‘!Hoy Estreno!’ sea la más adecuada para transmitir el sentimiento que muchos melómanos sentimos cada verano (insertar aquí otoño y primavera también). La canción sigue con un «¿qué tal si cambiamos de escenario?». ¿Qué tal si lo hacemos de verdad, dejamos los grandes monstruos asentados y dirigimos nuestra mirada a pequeños proyectos nacidos del mimo? Como, por ejemplo, Observatorio.

Este pequeño y cuidado festival es un bebé que nació hace un año y medio. Cuando le pido a Dani Luque, uno de los padres, que me relate (como si de una atmósfera cinematográfica se tratase) el parto de la criatura, se dispone a hacer un trabajo de investigación entre sus compañeros. En el momento exacto en que la chispa se encendía él se encontraba viviendo en Turín y no llegó a enterarse de lo que se gestaba hasta un mes después. Sin embargo, esto no impide que me cuente, no solo una secuencia de lo que fue el inicio, sino dos. «La primera habla de un cuarto en un pueblo almeriense, de una sola bombilla alimentada por un panel solar y de tres amigos tirados en la cama, imaginándose cómo sería montar una buena fiesta en el campo. En ese mismo momento hicieron un grupo de Whatsapp, para darle materia a la idea que acababan de tener». (Volveremos más adelante al por qué de que este grupo se llamase Astromona).

«La segunda historia ocurre en el momento en el que se tuvo esa conversación. Pero en el escenario más opuesto al cuartito de Almería: un taxi a Gran Vía a altas horas de la madrugada. Se hablaba de lo que podíamos ser capaces entre toda la gente del grupo de amigos si juntábamos nuestras capacidades: una marca de cerveza, un colectivo de arquitectura ligera (LHRC), músicos, diseñadores, cooperantes, ingenieros…».

Volviendo al tema del nombre. El primer año se llamaba Astromona y habéis cambiado de idea, ¿por qué el cambio y en particular Observatorio?

«Como ocurrió todo tan rápido no tuvimos mucho tiempo de pensar en el nombre. Astromona es la cerveza de unos amigos, en cuanto surgió la idea de montar la fiesta pensamos en contar con ellos y así lo llamamos. Después, durante el verano, nos dimos cuenta de que para nosotros el festival era un proyecto en el que creíamos y al que queríamos darle una continuidad. Pensamos que para ello era mejor tener nuestro propio nombre, así que nos pusimos a buscar, hasta acabar en Observatorio. Los observatorios suelen estar en sitios alejados de las ciudades para poder ver las estrellas con claridad. Así sentimos nosotros este festival, un escenario ideal donde venir a pasar unos días y observar las estrellas, que en este caso son los grupos y artistas más interesantes del panorama musical actual».

 

¿Qué hace especial a este festival?

«El entorno es espectacular, Balboa es un pequeño pueblo rodeado de naturaleza. Por la pradera del escenario de día pasa el río Balboa donde te puedes bañar. Y el escenario principal está a los pies de un castillo del siglo XII. El año pasado tocamos con mi grupo y la verdad es que es el sitio más bonito en el que he tocado nunca. También creo que lo que hace especial a Observatorio es el ser un festi organizado por amigos. Hemos intentado poner alma y cariño en cada detalle: en la programación, en la relación con los grupos y asistentes, en las instalaciones y los talleres, en la decoración… Además al ser tan pequeño, se acaba volviendo todo muy familiar, un fin de semana de convivencia entre artistas, organizadores, asistentes y habitantes del pueblo».

 

¿Cuáles son los festivales en los que os habéis inspirado para dar forma al Observatorio y por qué?

«Muchos 🙂 . En el grupo somos bastante frikis de los festivales y hemos pasado por casi todos los de la península. Podría decir el Vida por lo familiar y por tener gustos musicales muy parecidos, el Monkey por la programación de grupos emergentes, el LEV por la experimentación y los conciertos en sitios guapísimos (una iglesia, un jardín botánico o un auditorio), el Sinsal por el entorno espectacular (en la isla gallega de San Simón), el Tomavistas por sus grupazos y por la buena energía que transmiten. ¡Así podría seguir un buen rato! Además, desde que organizamos el festival hemos conocido a gente afín y maravillosa que hace cosas muy bonitas: Prestoso Fest en Asturias, Melona Fest en Santiago, Agrocuir en Monterroso (Galicia), Esmorga Fest en Lugo y Truenorayo Fest en Valencia».

 

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¿Cómo definiríais el estilo del Observatorio? ¿Ha sido fácil llegar a delinear este estilo? (Si es que consideráis que hay uno específico)

«Partimos de una idea muy clara, que es que en España se hace música muy buena. Cada año salen grupos nuevos increíbles a los que, en nuestra humilde opinión, no se les presta la suficiente atención. Nuestra intención es dar voz y espacio a esas bandas nacionales (más o menos emergentes) que nos flipan y que suenan en nuestro Spotify cada día. Hay muchos estilos en nuestro cartel, cuando nos preguntan hablamos de música alternativa y electrónica pero es una manera de resumir. Yo creo que el estilo de Observatorio es el de bandas que aman la música, que buscan la libertad a través de ella, gente honesta que transmite sensaciones muy especiales cuando se sube al escenario. Desde el rock de Texxcoco y Amparito hasta el pop electrónico de Penny Necklace y Soledad Vélez, pasando por la psicodelia de Puma Pumku y Baywaves y por la electrónica tribal de Akkan y Baiuca. Hay mi estilos, mil matices y cada banda es un mundo. La mejor manera de entenderlo es viniendo a Balboa el 28 y 29 de junio».

 

De esa mezcla de amigos que os juntasteis para unir capacidades, ¿cuántos diríais que sois los que estáis organizando el festival ahora mismo? ¿Hay algún tipo de jerarquía?

«Somos 7. Luego Pablo y Berta que nos hacen los vídeos tan bonitos que hemos ido sacando, y también un gran grupo de amigos detrás que nos echan una mano con tareas puntuales. Respecto a la organización, es todo bastante orgánico. Cada uno de nosotros ha ido especializándose en un área pero todo va cambiando según lo que cada uno le pueda dedicar en cada momento. En general intentamos funcionar horizontalmente decidiendo las cosas importantes entre todos».

 

Estos son los siete creadores, cada uno acompañado por su tema favorito que sonará en Observatorio este año:

Guillermo Bornstein (Física + Oceanografía + Filosofía): rastreador de saberes, tanto en terrenos rurales como en ambientes más urbanos. ‘Plata Fina’ de Le Parody

Javier Bornstein (Historia Contemporánea + Cooperación Internacional + Ayuda Humanitaria): apasionado de la música electrónica y la organización de eventos. ‘Seguiremos en Pie’ de Kokoshca

Iván Dueñas (Bellas Artes): se mueve entre la música y el mundo audiovisual. ‘Ciudad’ de Rayo

Daniel Luque (Ingeniería Aeronáutica + Exploración Espacial ): su pasión por el cosmos y la música ha sido clave a la hora de darle forma a la temática espacial y a la programación musical del festival. ‘Nudel’ de Solo Astra

Silvia Teixeira (Ingeniería de Telecomunicaciones + radiofrecuencia y antenas): siempre se ha sentido atraída por el mundo del arte, combinando ciencia y cultura. ‘Olvídame’ de Baiuca

Daniel Torrego (Arquitectura): vinculado a proyectos extravagantes, sobre todo si es con amigxs, arquitecto de profesión e investigador sobre formas y procesos en ecología contemporánea. ‘Disorder’ de Texxcoco

Jaime Torrego (Periodismo + Comunicación Audiovisual): el benjamín del grupo, complementa sus estudios con diversas incursiones en el mundo de la gestión cultural y la creación audiovisual. ‘Gliss’ de Baywaves

 

 

Por último, ¿qué es lo que más os está costando a nivel organizativo?

«Más allá de las distancias espacio-temporales (Javi, por ejemplo, vive en Bangladesh). Hemos tenido que aprender cosas que no habíamos hecho nunca antes: booking, producción, comunicación, gestionar patrocinadores, pedir subvenciones… Quizás lo más difícil está siendo conciliar todo esto con los trabajos respectivos de cada uno y también aprender a separar (por nuestra salud mental) el festival y la amistad».

Nos vemos en Balboa (León, no Rocky).