Atención, tomen asiento, la función está a punto de comenzar. En breves momentos irrumpirá en el escenario una banda cuyo sonido podría provenir del mismísimo Nashville. Se hacen llamar Morgan, y a pesar de lo anteriormente mencionado, son de Madrid.

Bajo el aullido de esas palabras podrían haber irrumpido en el escenario del Circo Price los miembros de Morgan el pasado domingo, su segunda fecha en una semana (ambas sold out desde hace semanas) en el mítico recinto madrileño.

Se respiraba un ambiente familar y optimista en la cita de Inverfest, de domingo apacible y desperezado. Aquella calma sólo fue rota en el primer cuarto del concierto, cuando un individuo se acercó al escenario para lanzar un objeto (imposible de ver qué era desde mi posición) a la banda. La cosa no pasó a mayores, la seguridad actuó rápida y eficazmente y el alborotador fue expulsado en apenas 30 segundos. Mientras tanto, con el ánimo aún perplejo, Morgan continuaron tocando en un ejemplo de profesionalidad admirable que levantó al público de sus asientos cuando terminó la canción. Esa fue la primera vez que el público se despegó de su asiento del Price, pero no la última. Durante el concierto sucedió en casi una decena de ocasiones, y no fue porque la banda lo suplicara, sino por motu proprio, alentado por el maravilloso y sólido sonido que destila el conjunto en directo.

Porque, qué demonios, lo que se vio en el Circo Price habla bien claro de la exquisita calidad de la banda en directo. De TODA la banda. Queda demostrado que estamos ante una de las joyas de la música española, un regalo que aún no conocen tantas personas como merecería el proyecto. Morgan dieron una lección de música, un concierto redondo desde el primer segundo en todos los sentidos. Entrelazaron con arte las canciones de sus dos discos, intercalando tempos más lentos con ritmos más vivos y dejando para el final dos de sus canciones más celebradas: “Volver” y “Marry You“, colofón (sin enchufes ni amplificadores de por medio) de una velada para recordar.

Antes sonaron los ya himnos “Sargento de Hierro” y “Home“, además de una gran versión del legendario “Somebody To Love” de Queen. Hubo momentos para sumergirnos en el soul de toda la vida (“Oh, Oh“), en el rock and roll más puro (“Attempting“) e incluso para sentir el “Lose Yourself To Dance” de Daft Punk incrustado con maestría entre los acordes de “Another Road (Gettin’ Ready)“. Por si fuera poco, en la segunda mitad del concierto se sumaron a la fiesta artistas de la talla de Pere Mallén (guitarra de Sidecars), además de la sección de viento y las tres coristas (entre ellas la madre de Nina de Juan, cantante de Morgan), que aportaron aún mayor solidez y calidez al sonido del quinteto.

Por encima de ese sonido sobresalió una vez más la voz de la ya mencionada Nina de Juan, un portento denominación de origen Las Rozas a los que ya muchos describen como la mejor voz de España. Todo ello, sumado a la influencia de Pink Floyd en las melodías guitarreras de Paco López, convierte a Morgan en una banda referente en el panorama nacional actual.

Amigos americanos amantes de la música “de siempre”, se están perdiendo un tesoro que sale a la superficie cada muchos años, pero no se preocupen: ya nos encargamos nosotros de disfrutarlo.

 

Crónica by Ray Vegas