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2008. Ese fue el año en el que recibimos el último disco del artista estadounidense. En aquel disco pudimos ver a un Beck influenciado por la psicodelia de los 60, y algunos toques de garage-rock que le sentaron bastante bien.

Tras seis años de espera, por fin hemos podido escuchar el primero de los dos discos que lanzará en este 2014 (se publicará el 25 de febrero). ¿Habrá merecido la pena una espera tan larga?

Continuación de “Sea Change”

La visión que siempre hemos tenido de Beck es la de un artista experimental, cuya intención es innovar siempre en cada disco, buscar nuevas sensaciones. Para ello, ha mezclado a lo largo de su carrera géneros tan dispares como el Hip-Hop, el Anti-Folk o hasta el Lo-Fi.

El 2001 no fue un año fácil para él, y es que finalizó una relación de 9 años y no pasaba por un buen momento personal. Fue entonces cuando decidió encerrarse e intentar expresar esa melancolía que sentía en forma de canciones. Llamó a uno de sus productores habituales, Nigel Godrich (apodado por muchos, el 5º Radiohead) y le contó su idea de sacar un álbum más acústico y lento que los anteriores, con más carga emocional. Los dos se pusieron manos a la obra y en 2002 se produjo el lanzamiento de “Sea Change” (Cambio Radical en castellano).

El disco, generó mucha controversia, la mayoría de gente no entendió el giro de 180 grados que el cantautor hizo sobre su propio estilo, aquellas melodías experimentales a base de guitarras eléctricas y sintetizadores se vieron sustituidas por guitarras acústicas y violines. Sin embargo, el tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y hoy en día el disco se encuentra entre los más famosos del polifacético músico, aunque hay una parte de sus seguidores que sigue sin tragarlo.

Después de este disco, Beck volvió a sus orígenes dejando de lado el tema acústico. Y todo quedó ahí, en una puerta abierta hacia un nuevo sonido, en el que no había vuelto a indagar. Si en el 2002 se abrió un paréntesis en su carrera, en este 2014 podemos decir que ese paréntesis se cierra, y que Beck continua el sonido que presentó con “Sea Change“.

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El Disco

El bueno de Beck comienza haciéndose de rogar, y el disco empieza con una intro de unos 50 segundos. La intro en cuestión, no me parece muy relevante y parece que es como un minuto que el estadounidense nos da para desconectar y concentrarnos en la música que estamos a punto de escuchar (al menos esa es mi impresión)

Y aquí comenzamos, con el segundo corte del disco, “Morning” que empieza con una guitarra casi idéntica a otros temas de “Sea Change” como “The Golden Age” o “Guess I´m Doing Fine” y sí, son tan parecidas que incluso mi primera reacción al escucharla fue creer que estaba oyendo cualquiera de las dos anteriores, y es que ambas canciones comparten una estructura muy parecida. Pero la verdad es que “Morning” funciona, y de maravilla. Se apoya en unos toques de piano que le sientan estupendamente, y la voz de Beck entra por todo lo alto, funcionando muy bien durante toda la canción, sin duda, una de las canciones del disco que se quedará en mi reproductor.

Después, damos paso a “Heart Is A Dum”, una canción muy delicada, en sintonía con el disco , que empieza algo lenta pero que a medida que avanza entra un ritmillo de batería y un piano que hace que el tema resulte muy convincente. Le sigue “Say Goodbye” en donde se arrima un poco ( un poquito ) a su lado Folk. Aunque algo simple, deja un buen sabor de boca.

Y llegamos a su Single de presentación “Blue Moon” , un gran tema, que seguramente, sea el más indicado para presentar el disco. Aquí la voz de Beck se hace grande por momentos y prepara un genial instrumental, sobre todo en la parte final. Muy buena. Podéis escucharla aquí.

Y a continuación de todo esto es cuando nos encontramos de frente con el verdadero problema del disco, y es que se nos vienen encima una serie de canciones, que si bien no son malas, es posible que nos arranquen un par de bostezos. En resumen, canciones simples que se suelen salvar al final gracias a unos buenos arreglos. Destacaría el dúo “Don’t Let It Go” – “Blackbird Chain”.

Decir también, a modo anecdótico, la obsesión que tiene Beck por los pájaros, ya que los nombra en muchísimas canciones.

Por último, nos llega “Country Down” en la que por fin Beck recupera su armónica, dejando muy buenas sensaciones y, como cierre del disco, “Walking Light” en la que el cantante se gusta, cerrando el disco por todo lo alto.

Conclusiones

El disco tiene todo lo que se podía esperar de una continuación de “Sea Change”. Melodías lentas pero contundentes, que quizás funcionarían mejor por separado que juntas, ya que al escuchar el disco entero de seguido, puede llegar a aburrirnos un poco. Sin embargo, la sensación que deja es buena y nos quedamos con ganas de escuchar el segundo disco que el estadounidense presentará también este año.
Como curiosidad decir que algunas de las canciones fueron grabadas en la casa de Jack White, en unas sesiones acústicas que realizaron juntos.

Lo Mejor

+ Beck ha vuelto
+ El inicio y el cierre del disco son bastante buenos
+ Tiene un instrumental bastante trabajado con unos arreglos que le sientan muy bien
+ Su primer single “Blue Moon

Lo Peor

– La mitad del disco se puede hacer algo aburrida
– No destaca precisamente por ser demasiado “variado”
– ¿Dos canciones de intro? Por favor Beck…
– Que no te guste su estilo de “Sea Change

Valoración

72/100

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PD: Si eres de los que le gustó Sea Change, súmale 5 puntos más

By @DaniBena20