Rate this post

mgmt canciones

La historia de MGMT es sencilla de contar porque, en cierto modo, es la historia de la mayoría de las bandas de éxito. Año 2002. Chico (Andrew Vanwyngarden) conoce a chico (Ben Goldwasser) en la universidad. Ambos comparten gustos musicales y deciden juntarse para tocar. Una cosa lleva a la otra y acaban formando un grupo. Componen un par de canciones de éxito (Kids y Time to Pretend), una productora importante se fija en ellos (Columbia Records), les ofrece un contrato et voilà. Primer LP (Oracular Spectacular) en el mercado y miles de fans en todo el mundo. Vida resuelta.

El resto de la historia se reduce al lanzamiento de otros dos LP’s (Congratulations y MGMT) con dispar aceptación. Pero eso ya os lo contamos hace un año en el repaso a su discografía, donde hablábamos de la evolución de la banda del primer al último disco. Pero, ¿cómo era MGMT antes del Oracular Spectacular? O mejor dicho, ¿cómo sonaba MGMT antes de ese primer álbum?

 

MGMT: 8 canciones que nunca escuchaste (o que escuchaste pero olvidaste)


 

We Care

Era el año 2004, Andrew y Ben llevaban dos años experimentando y su banda se llamaba The Management. Entonces decidieron que era el momento de lanzar su primer EP, We (don’t) care, que incluía una demo de Kids y otra serie de temas que quedaron en segundo plano. Entre ellos, una canción que cuenta con uno de los mejores estribillos de la banda, que habla sobre alienígenas (no todo es Alien Days) y que permite escuchar a Andrew Vanwyngarden cantando por sílabas de manera magistral.

 

We don’t care y Everything’s Happening’ So Fast

El abuso de teclado electrónico está muy presente en esta primera etapa, como demuestran We don’t care y Everything’s Happening’ So Fast. En esta última, además, aparece ese tono de voz de Andrew que enamoró a tanta gente.

 

Love Always Remains

Junto a Pieces of What, la canción más emotiva de la banda. El sentimiento de la nostalgia en su máxima expresión.

 

Hot Love Drama

Poco después de ese primer EP, en 2005 y aún bajo el nombre de The Management, llega el primer álbum (Climbing to New Lows), eso sí, en forma de demo online. Se incluyen la mayoría de las canciones de We (don’t) care y una nueva genialidad: Hot Love Drama.

 

Destrokk

Y pocos meses después aparece el segundo EP, Time to Pretend, o lo que es lo mismo, el precedente inmediato a esa parte de la historia en la que una productora importante ofrece un contrato al grupo. Time to Pretend y una tercera revisión de Kids tienen la culpa de ello. Pero también, en menor medida, otra serie de temas que confirmaban que The Management no era una banda más. Entre ellos, esa rareza llamada Destrokk que nos habla de los vicios de la vida al más puro estilo MGMT y que guarda un estribillo memorable.

 

Boogie Down

Y si Destrokk es una rareza, Boogie Down se trata de una locura difícil de tomar en serio. La locura de dos jóvenes genios que sólo querían pasarlo bien.

 

Indie Rokkers

Hímenes rotos, mentiras, miedos, sueños… La banda saca aquí su lado más teenager (no dejaban de ser dos chavales de 21 años), con una base lineal, un coro pegadizo (“rollin’ on, rollin on”) y un nuevo y maravilloso registro vocal que toma forma en el estribillo.

En 2006, The Management pasaba a ser MGMT y firmaba con Columbia Records un contrato para grabar cuatro álbumes. El cuarto, Little Dark Age, saldrá de la oscuridad este mismo año, más pronto que tarde. Mientras, escuchar sus canciones olvidadas puede ser una solución para amenizar una espera que por fin concluye.

 

Bonus Track – Metanoia

Concebida en 2008 como la cara B del single Time to Pretend, Metanoia es una de las creaciones más personales y complejas de Andrew Vanwyngarden y Ben Goldwasser. 14 minutos de breves compuestos que forman un todo. Explosión y tranquilidad en uno. La Siberian Breaks de la primera etapa de la banda. Un punto de inflexión antes incluso de llegar a ese primer punto. Algo así como un flash-back, una incoherencia temporal en la historia de MGMT.


By Pedro González