the national

Los de Cincinnati The National son -considerados por muchos- los que mejor transmiten aquellos sentimientos terrenales más honestos, realistas y desgarradores. Desde su primer (y homónimo) álbum en 2001 llegaron pisando fuerte. Siempre evolucionando, siempre siendo fieles a sí mismos. En escasos meses publicarán el séptimo disco, Sleep Well Beast, y estamos todos tan nerviosos que ya faltan uñas que mordernos.

Además de los datos base -tales como que Matt Berninger y los hermanos Dessner y Devendorf han contado con colaboraciones de Sufjan Stevens, unas críticas envidiables y unos puestos vertiginosos en las listas-, uno de los puntos fuertes de The National son sus directos. Por su parte desprenden una potencia inigualable y, por la parte del público, una entrega total (tanto física como emocional).  Semejante a un toma y daca en el que la banda lanza a los oyentes pequeñas flechas impregnadas en sensaciones, estos asimilan el mensaje desde sus respectivas casas y, cuando tienen la suerte de presenciar un concierto de estos cinco hombres, arrasan figuradamente con la sala como si de una fuerte oleada se tratase.

Aunque cueste, y más tratándose de un grupo como este, no estamos aquí para hablar de pasión. Dentro de lo humanamente posible esto pretende ser una visión objetiva de la carrera musical de The National, pero hay algo que debo reconocer: pese a tener seis exámenes finales por delante, el mero hecho de elegir las diez canciones que deben tener cabida en este top me ha supuesto un mayor esfuerzo mental que el embutir folios y folios de apuntes en mi cabeza. Y no estoy totalmente segura de estar satisfecha con el resultado; ha sido como repudiar un montón de hijos bastardos.

 

Las 10 mejores canciones de The National


 

10. Mr. November

Ellos terminaron su Alligator (2005) con esta canción y yo la uso para abrir el top 10. Potente, plañidera y hecha a medida para cualquiera que se disponga a escucharla con los cinco sentidos. No importa su significado por muchos debates que corran por foros y webs (podría tratar desde un contexto político hasta un quarterback acongojado, pasando por el  tormento que implica tener que cumplir los plazos acordados en la grabación de un disco), pero una cosa está clara: habla de la angustia, el miedo al fracaso, la ansiedad y de otras tantas emociones que, con la ayuda de temas como este, se sobrellevan un poco mejor.

 

9. Cardinal Song

De su (incomprensiblemente) repudiado Sad Songs For Dirty Lovers (2003) he considerado adecuado rescatar los acordes que le dan comienzo. Las líneas que proyecta Cardinal Song a medida que pasan los segundos no paran de evolucionar en los seis minutos que dura la canción, llegando al culmen de la belleza mediante la sencillez de un piano, la elegancia de la cuerda frotada y, cómo no, las palabras adecuadas: “Jesus Christ you have confused me, cornered, wasted, blessed and used me; forgive me girls i am confused, stiff and pissed and lost and loose.”

 

8. I Need My Girl

En el –por poco tiempo- último disco, los estadounidenses se decantan por la sencillez tanto compositiva como lírica, y este majestuoso tema es prueba de ello. La reiteración parece ser la pauta a seguir en I Need My Girl, tanto en lo que al nombre se refiere como al riff de guitarra. No debe entenderse este empeño en repetirse como algo negativo pues termina siendo cautivante, casi hipnótico.

 

7. Vanderlyle Crybaby Geeks

Casi tres años desde la última vez que servidora escuchó esta canción en directo y aún siento cómo algo tirita bajo mi piel al recordar dicho momento. Si Vanderlyle Crybaby Geeks ya es esplendorosa de per se, el Barclaycard Center de Madrid brilló con luz propia al terminar el concierto con una versión a cappella de la misma. A 2010 deberíamos agradecer todos la existencia de un disco tan redondo como el que la contiene: High Violet.

 

6. Pink Rabbits

El mismo Matt Berninger reconoció haberse obsesionado con Pink Rabbits, y no es para menos. “You said it would be painless, it wasn’t that at all”… canción hecha con sumo cuidado y pensada para ser cantada flojito con la menor cantidad de gente posible alrededor.

 

5. Slow Show

La magia de Slow Show –en lo que a mí respecta, por lo menos- reside en que, pese a formar parte del Boxer (2007), ya empezó a asomar la cabeza por allá en 2001 con el primer y homónimo disco de la banda. “You know I dreamed about you for twenty-nine years before I saw you, you know I dreamed about you, I missed you for, for twenty-nine years”, repitieron seis años después. Ahora falta por sumar la diferencia hasta llegar a la actualidad. Y todo lo que queda por delante.

 

4. About Today

Vuelven a aparecer las cuerdas frotadas (los sentimientos, en realidad, nunca se alejaron de este ranking) y esta vez, en los directos, se alían con el viento metal. Este tema deja sin palabras y precisamente por ese motivo quiero ser escueta con ellas, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de decir que podríamos estar ante la canción más bonita de The National.

 

3. Runaway

Ya en la recta final, para sorpresa de nadie, nos encontramos de vuelta en el High Violet (2010). Runaway es, visualmente, como unas constantes matrioskas. Me explico. Sabes lo que va a venir a continuación pero te sigues emocionando cada vez que empiezas a entrever la pequeña muñequita que hay en el interior; sabes la progresión y la estructura de la canción pero se te hace un nudo en el corazón cada vez que oyes “what makes you think I’m enjoying being led to the flood?”.

 

2. Fake Empire

Dentro de lo que es y siempre será el espíritu de The National esta canción transmite, en cierto modo, algo aproximado a felicidad; cierta resignación pero sin la connotación negativa a la que suele ir ligada. Una melodía ligera de piano marca el camino durante casi tres minutos, viéndose solamente eclipsada por un alud de trompetas ya en el epílogo de la pieza. Esta maravilla se encuentra, cómo no, en el magnífico Boxer (2007).

 

1. You’ve Done It Again,  Virginia

Se me antoja una locura hablar de The  National y pasar por encima de semejante exquisitez. Atrapa al oyente desde el minuto cero, al más puro estilo amor-a-primera-escucha. Como dice la letra “pour yourself a drink”, balancéate con un suave meneo de caderas y presta el cien por cien de la atención a cuanto logren absorber tus oídos. Está altamente recomendado seguir luego con el resto del The Virginia EP (2008).

 


Menciones especiales: “City Middle”, “Terrible Love”, “Sorrow”, “Lemonworld”, “Slipped”, “Graceless”.


By Lara Fernández