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El 14 de octubre, los catalanes Manel vienen a Madrid (Joy Eslava) a presentar su nuevo CD Jo Competeixo. Otra vez un disco polémico, pues cada nueva publicación nos sorprende con una línea creativa distinta que se aleja del trazo marcado por el repertorio anterior. Si en los inicios encontrábamos un sonido minimalista donde predominaba el instrumento acústico de cuerda (la guitarra y el ukelele que tanto se puso de moda en el panorama indie que nacía en el momento), luego le sucedió una banda más compleja donde la batería y la guitarra eléctrica hacían su hueco con una presencia más fuerte que empezaba a dar la espalda a ese folk tranquilo y calmado. Ahora, con este último CD, encontramos lo que se podría decir el final o extremo de un camino que tiene su polo opuesto con Els millors professors europeus (2008): un sonido rock y una voz que llega casi al grito cuando antes era prácticamente un susurro acompañado de sílvidos entonados. No obstante, no se trata de un disco de género rockero sino más bien una pieza calidoscópica de variedades de estilos, como ya sucedía en Atletes, baixin de l’escenari (2013) dónde encontrábamos la explosividad de “Teresa Rampell” frente a la balada “Mort d’un heroi romàntic”.

Solamente escuchar el primer tema que abre el CD, “Les cosines“, nos damos cuenta de esta evolución musical. Un sonido rock mucho más agresivo del que estábamos acostumbrados es la primera impresión. Pero aquí no queda todo. Avanzamos con temas más poperos que rebajan, solamente un poco, la intensidad, como es “Cançó del dubte”, “Arriba l’alba a Sant Petersburg” o “M’hi vaig llançar”. Después, otro registro: un ritmo caribeño  con “La Serotonina” – guiño en todo su conjunto a “La Bilirrubina” de Juan Luis Guerra – pero que también nos recuerda a la cumbia, un llamamiento en toda regla a la fiesta, todavía más en directo con un público coreando al unísono. Ésta no es la única que invita a darlo todo: otro hit del disco también es “Sabotatge” pero con referencias más de música discos ochentera. Y cómo no, Jo Competeixo también tiene su toque melancólico pausado. Éste lo encontramos en “L’espectre de Maria Antonieta”, pero esta vez promovido por un teclado electrónico, hecho nuevo que permite rodear la evolución del grupo hasta en el detalle más ínfimo y que antes era mucho más minimalista, hecho que los hermanaba con sus paisanos Mishima. Aún así, los sintetizadores los encontramos de un modo más presente en “BBVA”. Y cómo no, no podían faltar esos ecos que recuerdan a su primeriza “Deixa-la, Toni, deixa-la” en “Avança, vianant”.

El final, y la undécima canción, apoteósico: cerrando con un tema que comparte título del CD, Manel nos lo dice, a su modo de una forma bien clara. Ocho minutos que recogen desde unas letras metafóricas y cínicas, signo de distinción del grupo, el dilema entre la competitividad a la que te somete entrar en las dinámicas del mercado creativo – en su caso, musical –  y la libertad auténtica que tiene consecuencias de un público que se va perdiendo por el camino, o que directamente, no entiende ni acepta los cambios. ¿Una indirecta autobiográfica a esta innovación que no puede no dejar indiferente a los oyentes? Podría serlo perfectamente. Porque eso es lo que van a presentar en esta nueva gira de presentación, que el viernes tiene lugar en la Joy Eslava, los Manel: un renacimiento, que aunque no nos sorprendre, lo hacen tan bien que nunca acabamos de estar acostumbrados.

By Andrea Genovart