Jim Croce

Jim Croce era un tipo sonriente. Al menos eso se deja entrever en las imágenes y artículos que circulan sobre él en Internet. Nació en el sur de Filadelfia en 1943 y pronto comenzó a interesarse por la guitarra y la música. Empezó a componer muy joven, en plena adolescencia. A pesar de su corta edad ya tenía claro que quería dedicarse a emocionar con sus canciones y el folk era el género elegido para el objetivo que tenía en mente.

Pero no todo iba a ser un camino de rosas. Publicó 4 álbumes entre 1966 y 1973, y eran buenos, pero parecía que la chispa no terminaba de prender. Su música no llamaba al gran público. Croce se mostraba un poco desilusionado, pero aún guardaba un as en la manga. Un single titulado «I Got A Name» que tenía la melodía y la letra perfecta y gustaba a todas las personas a las que se lo había enseñado. Confiaba en ello: ese tema sería el impulso definitivo.

El 20 de septiembre de 1973, un día antes de la publicación del single, el destino le tenía preparado a Jim la peor de las sorpresas. Tenía que coger una avioneta junto a parte de su equipo entre los que se encontraban el músico Maury Muehleisen, su mánager Kenneth D. Cortose y su road manager Dennis Rast. Estaba en plena gira y todos ellos se dirigían a su próximo concierto. Desgraciadamente, la avioneta se estrelló poco después de despegar. Fue el último viaje de siete de los pasajeros y Jim era uno de ellos.

«I Got A Name» se publicó oficialmente al día siguiente, aunque Jim había tenido tiempo de tocarla en directo días antes. Nadie podrá saber nunca si su caché se habría revalorizado tras ese momento, si habría seguido creando baladas inolvidables en años posteriores. Pero lo que es un hecho, es que su música aún perdura y que «I Got A Name» es una de las mejores canciones de la historia, un regalo que nunca pasará de moda en los oídos de cualquier amante de la música.

Gracias por todo, Jim.

Nunca sabrás qué día va a ser el último. Vívelo.


By Ray Vegas